Como si quisiese entrar, golpear puertas y abrir ventanas,
Recorrer todo e impregnarlo con sus negras manos,
Despierto, no duermo y vivo el sueño, aquel que odio y debo recordar una y otra vez,
Despierto, me recorre, me ensucia, me cambia.
Son sucias sus manos, su cabeza y lo que desea, lo susurra a propósito,
Quiere algo de mi y no quiere nada en mi.
Desmiente que miento y traga y traga,
Yo trago y no desmiento.
Podría vivir con ello entre mis dientes,
Apoyando mi cabeza y cobijándome al dormir,
Podría escalar palabras y escupir lamentos,
Pero, no lo merezco, no me atrevo y me cambia.
Estoy harta de esta maraña de mierda,
Inventa situaciones para mi, me clava y desnuda a la vez,
Estoy harta de creerla y recordarla cuando no debería,
Cuando no está vivo, no existe pero si pasó.
Estoy harta de comerlo todo, tomar cosas del aire
Y apagar como loca, como estúpida.
Ya no quiero, por favor de verdad no quiero.
Veo hasta mis rodillas, alcanzo mi cabeza,
No quiero más nada, no por favor.
Estoy harta de sorprenderme, despertar dolida,
Creer en nadie y desilusionarme de mi podrida cabeza,
No necesito estar lúcida, no quiero,
Por lo menos un día, tan solo uno, déjame dormir.