
Si mis recuerdos hablaran, dirían que no sé nada de mi.
He descubierto que un par de agujas y mi ánimo entre piernas es el mejor aliado, y no necesito de variedad, sino más bien, cambios drásticos de ánimo. Por que si recuerdo de a poco, vivo de cambios, hilos en mi cabeza y dedos maltratados.
Me enamoré peligrosamente, de la forma más suicida que he sentido. Creo que en momentos reviento en sueños, de esos que se repiten una y otra vez para convertirme en algo más allá. Cuando he llegado al punto del más allá pierdo mi lógica, me visto de fantasma y cambio nuevamente.
Para hablar de mi se necesitan dos, mis pies y algo que no quiero saber, algo de aquello que fluye después de nada, a través de todo y más. Mi mejor método no lo conozco, mi titulo está por aparecer, lo veo venir lento, tan lento que retrocedo, desvanezco y vuelvo a brillar. Me parece haber jugado ayer conmigo, con lo fácil que es poder tocar mi alma, mis huesos y lo que llevo en mi, así de difícil es volverse sólida cuando ves y no ves.
Me enamoré de la manera más peligrosa que he sentido, me enloquezco a costa de nada y manifiesto que una vez en mi vida lo he vuelto a hacer. Al parecer navego desde aquí, desde el momento en que quise construir un piso bajo el que ya tenía, en el instante en que vi mi vista torcida.
Soy el alfiletero que desviste cualquier forma de nacer, el desencuentro entre mil batallas y mis rodillas rotas, la mezcla perfecta entre tantos que congenian. Pero estoy, me creo y atravieso la milagrosa mentira, ésa anécdota que para mi, hoy no es más que realidad.
Me he enamorado y no sé que más decir, no sé que inventar, al final siempre es lo mismo dando vueltas, girando en mi música, en mi comida y cada cosa que huela a eso. Puedo olvidar mis ganas y el don que perdí al saber su significado, pero me rehúso a oír distinto, latir más decadente y tener mucho tema para discutir.
Todo lo que ya soñé y despertó lo que nunca quise recordar, es a lo que llamo; no saber nada de mi.
Y estoy perdida, me han tomado como rehén y voluntaria dejo que me aten, me lleven y griten que soy inocente por sentir.
- Mi cabeza está completamente torcida, sin embargo, aún logro escribir lo que no dejo de recordar.