Han pasado unos meses y aún no termino de tragar.
Hubiese sido más practico ser sorda y ciega, en ultimo caso más imbécil. Te idealicé bordeando el limite, imaginé estar en lo correcto y permanecí allí, ciega y sorda, creyendo en mi egoísmo de conseguir todo y tirarlo cuando me parezca necesario. Claro, ciega y sorda cuando debió ser de otra forma, no en ese momento, sí ahora, por favor, ahora lo necesito. La primera vez me fallaste, la segunda fue mi turno, el tercero es tuyo también, y así será aunque desee lo contrario. Me fallaste, estando presente e incluso a centímetros de ti, me fallaste de la peor forma y con la mejor valentía, me fallaste al mirarme y mentir al instante, me fallaste y no hay tiempo para retroceder. No tengo motivos para creer en ti ni en nadie que diga respetarme, no cuando ha sido divulgado y pisoteado a la vez. Creí en ella y en ti, por años y hasta ayer, creí conocer a mi confidente y a ti por sobre todas las cosas, no sospeche y seguí creyendo, repugnantemente ciega, y tonta en boca de los demás.
Pero me fallaste y lo tengo en la esquina de mi mente, subrayado y con tinta alrededor, pero me fallaste,
A cambio de nada y vengando con todo, estando ahí, pudiendo escucharte, estando ahí queriendo falsamente odiarte, estando ahí, con la sucia sed, con las manos vacías y el primer cuerpo a la deriva,
Con todo nublado, el corazón agitado y mi tonta vista a un soplo de ti.
No hay más después de eso, no quiero mentirle a mi yo muy poderoso, No quiero dejar de comer mi cerebro una noche siquiera, porque he decidido no olvidar esto, ni quiero intentarlo por sanidad mental, prefiero perder el tiempo mintiéndole a todos y si es posible recuperar mi dignidad. No lo merezco, definidamente no lo merezco.
Destrozaré tus ganas de volver a besarme, las ansias de poder acercarte, la intensidad al tocarme, todo, incluso lo que evito reprimir, absolutamente todo te haré odiar, porque después de conseguirlo comenzaré a amarte nuevamente.


