un hombre, de
un hombre.
De un hombre o dos, incluso tres. De todos ellos y por una cosa.
Estoy condenada a muerte, condenada a un hombre y si puedo a dos.
Estoy -no- preparada para sentir o dejarme sentir, tocar o caer.
Podría amar mi vida más que a un hombre, pero es diferente si hablo de dos.
Yo he recorrido las partes más magnificas de un hombre, pero no logro ser astuta.
Me encanta el olor, los movimientos y lo decadente de enamorarse, de creer y no saber si con uñas me sostengo, me reviento y amo de una vez.
Tengo dudas de cuánto puedo llegar a entender o tal vez asumir, pero aún así, siempre prefiero mentir.
Me he enamorado en cosas de segundos y de igual manera me dejo retorcer y malinterpretar, no por gusto, si no por disgusto. Aquella vez que quise no oír nada, comprendí que me atraparon.
Yo te recuerdo.
Me gusta tu maldito calor, esa manía de cubrirme y arrollarme, de aprovechar cada momento en que no estoy aquí y mi mente piensa por ti. No me atrevo a retroceder y vivir de eso que huelo en ti, de eso que tanto comienzo a necesitar, a tocar y no dejar de probar, porque no soy buena, nunca lo seré.
Odio cuando me descubres, cuando me tocas y en un minuto, vuelves a enamorarme, eres lo más repugnante y hermoso que puedo tener, eso maravilloso de no recordar que ya
te he visto.
Para mi eres quién posee mis -no- ganas de seguir tragando, como también lo que deseo de manera intermitente. Ese calor que me hace estallar, me quiebra al terminar, me enloquece cuando dices que te vas, todo lo que tienes y te llevas de mi, lo que robaste, empeoraste y volviste a sentir, TODO, absolutamente todo.
Me controlas, me distraes, me congelas y no te cansas de poseerme, sin embargo yo, ya lo viví, ya sentí, ya me enamoré.
Yo ya oí eso, ya vi cuanta sucia entrometida por "mis supuestos" intereses, por eso te recuerdo, te mantengo.
Para mi es más nuevo tener dos hombres que maldecir uno, enfocarme en uno, permanecer en uno y que ese maldito numero impar, juegue con mi
doble personalidad.
Por eso prefiero
un hombre, no dos (y no es que me contradiga).
- Cuando es un hombre, procuro enamorarme de él.
- Cuando es un cerdo, lo maldigo
doblemente.Ah lo olvidé.
( Soy más patética que resentida (para no decir algo grotesco), después de todo y sobre y encima de todos, me gusta creer que mi mente tiene la clave).