Cuando pierdo algo, nunca lo busco.
Recuerdo que jamás quise encontrarme contigo, menos buscarte, pero apareciste y ahí quedó.
La mañana y parte del día estuve confusa, como nunca y casi siempre, la más extraña era yo y mis ganas de hablar. Quise hablar de cosas pasadas, de la risa que tuve incontrolable y nadie oyó, de ésa basurita que entra y yo quité. Preferí esperar la respuesta y mantuve mi descontrol con algo de música y esperanza que jamás debió reaparecer. No duró el hecho de mantener la cabeza en algo extra, menos evité lo contrario; hice y deshice en mí.
La llamada llegó de improvisto, mi corazón también. Cada vez que escuché y pude imaginar desde el otro lado, me gustó, y que viniese desde ti mucho mejor. Era típico encuentro sorpresa, lo contradictorio y fácil de estar limpia y dejarse querer entre tanta mierda de día. No pude contenerme y un –sí- se escapó, suerte la mía que fue solo eso.
Entre qué y no, corrí de la misma forma que temí, pero olvidaba el punto negativo y esa asquerosa respuesta que inconscientemente conseguía. La quería rápido, como también estar cerca, hablar como siempre y reír de mí, pero no hubo dudas, llegó de golpe; como el alcohol al estómago.
Comprendí que tiempo atrás cree lo más extraño en cuanto a mi realidad, frené los minutos que nunca tuve, pensé en personajes estúpidos, y sin más ni menos, me inventé fuera de la historia sin saberlo. Era fácil ver tu boca moverse sin detenerse, mientras que en cada pestañeo me olvidaba de quién eras, de lo que fui sin alternativa, eso que jamás recordaré.
Y te perdiste como mis juguetes, el dinero en la ropa, la memoria en éxtasis, en todo y por nada, en mí y lo que nunca busco.
El ladrón tomó hasta el último valor que guardé entre mi piel y máscara, se llevó mi verdadera historia y la que nunca conoció.
Así es, me perdí en muecas y palabras que no quise oír, pero es claro que nadie volvió para encontrarme y decir un –por qué-.
- “perdí un juguete y tú mi respuesta”.
lunes, 30 de enero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
Extensión
Amalia.
Eres el lado B de cada situación, actitud o daño.
Puedo afirmar que eres la mejor para entrometerse, fijar una historia y quedar como parasito en mí. La valentía no es lo tuyo, tampoco lo mío, sin embargo, somos lo mismo en estado neutro.
Cuán sucia y bien vulnerable te conviertes, eres malévola y simpática, soñadora y destructiva. La mezcla de una y otra, vienes y vas, te llevas todo y voy siempre tras de ti. Ojalá más de alguno te conociera, extrañara o en más de algún caso; tuviese.
Pero no es mi caso, y por mí desaparecieras.
Me cuesta ceder el lado favorito de mi cama, comer de otro lugar, correr a pasos y despertar de buen humor. Pero cada vez que no cedo y creo, estás tú.
Más valentía sería casi un chiste, tendría súper poderes y un castillo fácilmente, y como eso y lo de más allá es falso, vuelvo a ser yo. Y ahí va la magia de Amalia y lo que resta en mí, ese fan número uno en todo, y que falla cuando menos la quiero.
Espero que Amalia sea clara y drástica, olvidadiza y poco manipuladora, de esa manera y con más suerte, aprendería de mí un poco más, con sentido y sin vuelta atrás.
Y volví a torcer el cuerpo, solo que esta historia dio vueltas extrañas, dejando mi espalda hacia lo que viene. Amalia, tan poco simpática.
En mi enredo e insomnio siempre estás, y aunque seas lo peor de las dos, nunca olvido ser fiel conmigo misma.
Buenas noches, que sé yo.
Eres el lado B de cada situación, actitud o daño.
Puedo afirmar que eres la mejor para entrometerse, fijar una historia y quedar como parasito en mí. La valentía no es lo tuyo, tampoco lo mío, sin embargo, somos lo mismo en estado neutro.
Cuán sucia y bien vulnerable te conviertes, eres malévola y simpática, soñadora y destructiva. La mezcla de una y otra, vienes y vas, te llevas todo y voy siempre tras de ti. Ojalá más de alguno te conociera, extrañara o en más de algún caso; tuviese.
Pero no es mi caso, y por mí desaparecieras.
Me cuesta ceder el lado favorito de mi cama, comer de otro lugar, correr a pasos y despertar de buen humor. Pero cada vez que no cedo y creo, estás tú.
Más valentía sería casi un chiste, tendría súper poderes y un castillo fácilmente, y como eso y lo de más allá es falso, vuelvo a ser yo. Y ahí va la magia de Amalia y lo que resta en mí, ese fan número uno en todo, y que falla cuando menos la quiero.
Espero que Amalia sea clara y drástica, olvidadiza y poco manipuladora, de esa manera y con más suerte, aprendería de mí un poco más, con sentido y sin vuelta atrás.
Y volví a torcer el cuerpo, solo que esta historia dio vueltas extrañas, dejando mi espalda hacia lo que viene. Amalia, tan poco simpática.
En mi enredo e insomnio siempre estás, y aunque seas lo peor de las dos, nunca olvido ser fiel conmigo misma.
Buenas noches, que sé yo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)