martes, 14 de agosto de 2012
14, hoy es 14.
Las mentiras han sido el dolor del día.
Cuando menos esperas las cosas cambian, tiempo pasa y como si nada algo se va con él.
Me gustaría retroceder mis cambios, correr aquella mala decisión y volverme completa para siempre, dejar esa confusa manera de extrañar lo que era y lo que soy cuando menos lo noto.
He roto días y palabras, destruí mi credibilidad y la de otros, me quede con ganas inservibles, con nada y todo de lo peor. Más allá de no merecer lo que tuve, lo que quiero y veo de forma irremediable como se aleja, como dejo que se vaya y sin sentir nada, despierte de golpe y no lo deje así.
Tal vez la manera más decente es reconstruirme, levantar cada pedazo de historia y llevármela donde mejor oculta este, donde nadie me apunte o quiera algo de mí. Al final me veo moviendo la boca y agitando mis brazos, sin embargo, no sale nada, no se oye nada.
Te miro y no consigo ver al de antes. Si pudiese me arrancaría el corazón para dártelo, verte sonreír y así saber que ambos estamos bien. Daria lo que no existe, lo que no tengo y jamás tendré para verte otra vez, para formarte y oír que sigo siendo alguien para ti.
Me quedo retenida mientras en cada paso aplasto mi mejor momento, lo mejor que tuve.
Puedo ser cobarde, triste y callada, pero algo hice para estar así. Y no me permito estar bien, no me permito nada que no merezca, porque si lo hiciera, si me atreviese a mejorar, seria cuando el otro lado me vea otra vez.
Buenos días diré, y con eso corroboro que volví en sí. Espero que nada se cierre y menos olvide.
Deseo con mi razón e intimidad que jamás pase por mí, que no me derribe y pueda volver, no importa si es sola o por partes, solo volver a ti. Lamentablemente he perdido el sentido, a pesar de no tenerlo y extrañarlo, veo lo que amo al dormir, eso que nunca debí retirar ni maldecir, lo tomo en mi fantasía de creerlo real, de forma masoquista agarrarme de ti, de tu olor y cada cosa que me diste, sostenerme de lo que deje en ti, y por alguna razón aún existe.
Te amare más, mucho más cuando lo recuerde, te extrañaré como siempre, y viviré dando un golpe en mi inmadurez, en esa tonta y triste mentira.
Cavaste en mí, y te quedas ahí mientras respire; lo juro.
Perdóname, soy una tonta.
