viernes, 20 de junio de 2014
Llave maestra
Dos meses, dos veranos, tres tormentas y un sol a medias. Cuánto tiempo, cuántos días, cuán falta de memoria.
Me gusta estar sola, tomar café sola, reír de algo sola, de hecho es divertido que escriba solo de mi. Pero cuando voy camino a algo y me cruzo con ella-él-helado-risas, me parece un poco egoísta querer siempre yo y lo insignificante.
Pareciera que es mejor culpar el exceso de vestimenta al dormir, discutir con mis horas extraordinarias de sueño, dejar tazas con algo que se enfrió, pero jamás, ni pensar tal vez, que todo eso que choca conmigo, sea parte de alguien -extraño- u extensión sin permiso.
Llueves,vienes.
Sábanas y Dormimos.
Pasa que me pasa, pero sé que donde no va a pasar, es mejor no demorarse.
Más vale llevar el método de defensa entre la cadera y las costillas, las palabras correctas y un lobo si piensas atacarme. Porque eso quisiste, eso pensaste.(Eso hiciste).
No importa, de hecho me preocupa que no me importe, sin embargo, la música es mejor cuando está mi café, mi risa, el recuerdo que quiero y la discusión rebotando en mi.
No necesito de deseos que no deseo, de algo que tomarás por saltar al siguiente, y como siempre, y nunca acostumbro a hacer, diré que mi día vale mierda.
Como no es el caso, y no atravesaste más que mi ego, diré que lo lograste, pero está hecho y sin saber que desde éste extremo, recordarás que nunca supe de tus planes, tu simpatía a cambio de algo, ése algo que espero un día no te arrebaten.
Es fácil, pero desagradable al final.