jueves, 26 de marzo de 2015

ASCO

Una llave que perdí bajo la confianza.
Podríamos decir que todo cae, todo llega, todo se vive.
El tiempo me hace ver que estoy cada vez menos preparada, más torpe y bruta. Pero también mi reloj es la base para mantener la calma o simplemente sentir que nada puede pasar. Hoy todo pasó, fue como si una diminuta persona pellizcase mi oído, avisándome desde meses atrás; que algo venía con mi nombre. .
Pero cambió, quise mirar de reojo y caí.
¿ley de vida? yo creo que es una farsa de mierda.
Podría sacar todo lo que llevas dentro, rascarte despacio e ir besándote mientras te apagas. Podría haber montado tu cabeza, introducirla en la mía y así como de sorpresa, decir que eres alguien para mí. Pero no hice nada de lo anterior, incluso me siento la burla de mi misma.
No quise, ahora si preguntas por qué no quise, no sabría qué decir.
Todo lo que vi antes de convertirme en Amalia, fue tu cara de amor pestilente. Rara vez pierdo la vista y me lanzo esperando que me atrapen, pero sí, ésta vez me tumbé.
No pensé que detrás de esa inocencia sin remedio existías tú, un animal enfermo de errores, la pérdida de palabras importantes.
Amalia me dijo tres veces, en cinco idiomas, cuatro sueños y una noche. Yo me di de sorda tonta y continué creyendo en aquel oculto cretino que llevabas. Hoy caí, y al instante desperté.
Fue como si el sueño y los ojos pesaran tras mi espalda, arrastrando la capacidad que tuve para detenerme y dar de golpe todo lo que no quería. Te di todo, en mis cuatro sueños, en el idioma que pediste, y fue suficiente una noche para destruirme.