viernes, 24 de octubre de 2008

Tarde para confesar


Hoy elijo escribir yo, algo de elegir y un tanto de mí.
No tengo más de veinte años, no procuro vencer todo lo insuperable ni caer en lo fatídico, creo ser más realista de lo normal. Antes hacía todo sin dar tantas vueltas, imaginaba elefantes bajo mi almohada y fácilmente dormía también, reí de estupideces y me hice parte de todas en algún momento; sólo un momento. Me importaba poco el -qué dirán-, más espontánea al creer y difícilmente desconfiaba de mí. No sé si son vueltas violentas o un tornado quiso derrumbar ésa que no cuestionaba el paso adelante, no sé si fue mucho lo que hice, no sé si gaste todo para estar ahora en tal vez -muy poco-. Recuerdo que siempre veía las hormigas del árbol, las picaba con un palito una y otra vez, me escondía y tenía cosas en el estomago, dije palabras intensas que no sé deletrear en este minuto, calmaba la angustia tan fácil, sentía tan fácil, tan intensamente y real, hacía tanto por dios.
Eso fue a mis dieciséis años, el principio de descubrir, aprender y tantas veces olvidar, eso fue a mis dieciséis... cuando sólo esperaba permanecer. Con el tiempo y cada experiencia comencé a ser la Stephanie de dieciocho, diecinueve y veinte, Todas por etapa. La primera ciega pero feliz, la segunda sorda, la tercera muda...
¿Difícil saber que soy hoy? ... no creo; ciega, sorda y muda.
He insistido en que existe gente falsa, ésa que te absorbe por completo, se disfraza de vez en cuando, ríe unas mil veces y te pide "cambia Stephanie, estás mal". Me confunde... sinceramente me confunden. Yo sí, mentí. Pero no hay día en que no quiera volver un tiempo atrás, no hay día que diga "tal vez lo soy". No lamento haber mentido, sino que es algo más complicado aún, es algo que nunca debí hacer, no a esa persona. He sido cobarde jugando a no ser nadie, a ser la falsa he hiriente, fui todo eso y más...pero con la persona equivocada.
Dicen que todo se devuelve y creo que lo he vivido, sentido y gritado. Jugué y fue mi culpa, te manipulé y hasta te boté...-no sabes cuanto lo siento-.
No pedí ser un monstruo después de todo, yo sólo quería ser la Stephanie de dieciséis, ésa que no cambió de caprichosa, sino qué la hicieron caer, odiar y dañar.
Nunca he podido darte las gracias, nunca he podido ser sincera contigo, -NUNCA- agradecí el hecho de amarme, quererme y exigir un poco de mí, nunca la sorda-ciega-muda pudo dejar atrás el "qué dirán". Antes, años atrás si lo hubiese hecho, creo que sin tapujos también te hubiese amado, creo que en algún momento lo hice...pero todo se lo llevo quién no hizo nada por mi.
No hace falta vivir una experiencia más para saber que tanto me he equivocado, no deseo vivirla tampoco. Cuando tuve la oportunidad de ser yo, de hablar yo, de creer en mí no lo hice, preferí y opté por lo sin sentido, lo muerto y enterrado que estaba, fui por eso y te dejé a ti, sí, a ti... quién si cuido de mí cuando tenía miedo, tú que para poder dormir me abrazaste, tú que lloraste por verme ir, tú que lloraste por primera vez y por mi culpa; por mi maldita culpa.
La Stephanie de veinte se considera superficial, no de forma innata ni tampoco de corazón, Stephanie es superficial por los demás, es exigente por los demás, es extraña y cerrada por los demás...mientras que ellos si pueden vivir sin lo que diga yo. Veamos si algún día tome la decisión correcta, veamos si Stephanie decide algún día - espero que lejano- recuerde que es entregar todo, vivir todo por alguien más, espero que un día la niña de dieciséis me invada con el correcto... o contigo nuevamente.
Evité descubrir distintos ritmos cardiacos, los lancé lejos y seguí siempre yo. No de estúpida, sino de realista. Hoy tengo una capacidad totalmente desarrollada, aquella que tomé por careta, escudo y caparazón. Me defiendo de todos y todo, ni tú ni nadie podrá devolver a ésa Stephanie que HOY tanto extraño.
La pierdo casi al límite, aunque sé que muchas veces me saluda, me mira y no dejo de sentir pena, pena por ella y por mí, pena por lo que fui y tanto quiero volver a ser.

La vi hoy a Stephanie, me miré al espejo y la noté, la vi similar a tres años atrás, me ví y volví a perdonarme, sí...perdonar a ésta Stephanie de veinte, ésta que calló como la ciega de dieciséis.

lunes, 20 de octubre de 2008

monstruo.-




Yo cubro mis ojos sin tapujos los viernes,
Decisión que me carcome y fácil me detiene,
Blanco o negro, da igual que me sostiene,
El estúpido apretado e impenitente no se mueve.
De a poco y rápido lo veo en mi mente esquizofrenica,
Me rehúso de tanta mierda compacta y alterna,
Tan lento no quiero, más no puedo ser honesta,
Un revolver que me apunta, un esclavo manoseado e inconsolable,
La ropa que no escupieron y la astucia de volar sin sombrero,
Tanto y tanto quede sin consuelo.

Allá tú si crees en el odio,
No busco culpables ni quienes pidan perdón,
Me vale creer en cobardes y gente sin piedad ni temor,
Se pueden ir al carajo aquel que miente y crece en sus rodillas,
Pueden quedarse todos ésos que creen en la nebulosa explosiva.

A través de días y la enfermedad que ataca hoy,
Yo me quedo sola mientras no descubra quién soy,
Yo me cubro los ojos, oídos y boca,
Con la táctica en las manos y la esperanza en tal cosa,
Cosa para ésta, gran ilusión provoca,
Yo me cubro los ojos, oídos y boca,
Queriendo seguir siendo esclava de mí batalla descoloca,
Evitando por las mañanas y quitando por las tardes trastorna,
Trastorna lo que posiblemente serás, lo que fuiste y eres.

Intento y me río del olor que expulsa,
Tan podrido el sabor ácido de ser un monstruo,
Tan monstruo como ésos que alimenté.

miércoles, 15 de octubre de 2008

¿Tu mientes?


Okey, digamos que mentir es una opción completa y macabra, un dialogo completo frente a la débil verdad. Primero separemos las mentiras, aunque también mentimos al clasificarlas; no deberían existir. Blancas, negras, tontas, necesarias e infinitas.
Creas o no en la verdad, estés en blanco y prefieras no preguntar, rechazando o implorando...al final siempre terminas por saber que es lo que vendrá. Le mientes al subgerente, luego dices no tener esto y lo otro, cambias tu opinión de vez en cuando, tu personalidad la transformas, las palabras las inventas, el reloj lo atrasas, el silencio habla por ti y casi al final, muy al límite; prefieres mentir.
Por miedo a dar el paso, aquel paso que tampoco crees correcto, okey. Una vez más crees. Yo creí en una blanca y perdoné una negra, tropecé con la necesaria y aquí estoy; -con la infinita-.
La gente las odia, el novio de ella la odia, mi vecino odia a su padre por mentir, mi mascota la odia cuando sobrepaso la hora de comer, el endeudado no cree en el dinero y el que cobra piensa que fue estafado, ella no cree en el día porqué su padre le contó que el suyo nunca terminaba, la que fabrica sueños piensa que ellos mismos la destruyeron, sin embargo, alguna vez escuchó que todos se cumplían...

- ¿todos mienten?

Lo vi de bigotes y con bufanda un día de verano, vestido de orgullo y con el nombre escondido en sus nudillos, todos se preguntaron porqué el disfraz, porqué la bufanda, porqué atraía a la gente en el límite, simplemente -porqué- la gente disfraza la verdad. A pocos les importa, a otros les mata fulminante.
El cuento es de dos centímetros cuando lo públicas, después de dos días ya van tres personas que también decidieron tener un cuento, ése cuento que invento el primero.
Uno le dice que guarde silencio para no dañar al último personaje, el cuarto en enterarse se ríe a carcajadas. El último personaje se levanta creyendo y olvidando de a poco la mentira negra, perdona al oír la voz de aquel primero y sigue la vida creyendo en lo que pocos dicen. Ya van 15 cómplices de la mano, uno expandió el cuento 5 veces más y encima ríe como el cuarto personaje. El último personaje sigue soñando en -la oportunidad- que vio irremediable, sólo sigue.
Ya perdí la cuenta y el cuento es de 20 partes, horribles, creíbles y maquilladas.
La gente miente y opta por prohibir lo correcto; aunque todos quieren un día interminable como el padre de aquella chica. La elección está en la ventana de los imperfectos y rápidos de mente, en la ventana de los cobardes y actores innatos.
Creamos que la verdad es el paso que das cuando realmente quieres mentir, es la verdad más extraña y muchas veces no valorada...pienso qué al final de todo y sin escrúpulo alguno el miedo miente por ti, por él y por mí. Pienso qué la verdad no es más que un ser deshonesto, falso y creyente...ése que cree en el dolor ajeno, tan ajeno como el señor del disfraz.

Todos tienen un poco de maquillaje, todos se dirigen a él, todos tienen la capacidad escondida, ésa que termina por acabar con uno mismo.
Ahora, es tú traje y bigote, es tu cuento para después ser de todos, es lo que no veo y no procuré conocer, YO soy la última siempre.
Es más fácil no perdonar al sujeto 15 que de mente rápida expandió -mi cuento- en tantas partes, no es fácil perdonar el disfraz que mantuvo el primero...

- Pero, es más fácil ser tonto,-no- por mentir, sino por esconder una verdad.

¿QUIERES MENTIR O SER EL ÚLTIMO?