lunes, 20 de octubre de 2008

monstruo.-




Yo cubro mis ojos sin tapujos los viernes,
Decisión que me carcome y fácil me detiene,
Blanco o negro, da igual que me sostiene,
El estúpido apretado e impenitente no se mueve.
De a poco y rápido lo veo en mi mente esquizofrenica,
Me rehúso de tanta mierda compacta y alterna,
Tan lento no quiero, más no puedo ser honesta,
Un revolver que me apunta, un esclavo manoseado e inconsolable,
La ropa que no escupieron y la astucia de volar sin sombrero,
Tanto y tanto quede sin consuelo.

Allá tú si crees en el odio,
No busco culpables ni quienes pidan perdón,
Me vale creer en cobardes y gente sin piedad ni temor,
Se pueden ir al carajo aquel que miente y crece en sus rodillas,
Pueden quedarse todos ésos que creen en la nebulosa explosiva.

A través de días y la enfermedad que ataca hoy,
Yo me quedo sola mientras no descubra quién soy,
Yo me cubro los ojos, oídos y boca,
Con la táctica en las manos y la esperanza en tal cosa,
Cosa para ésta, gran ilusión provoca,
Yo me cubro los ojos, oídos y boca,
Queriendo seguir siendo esclava de mí batalla descoloca,
Evitando por las mañanas y quitando por las tardes trastorna,
Trastorna lo que posiblemente serás, lo que fuiste y eres.

Intento y me río del olor que expulsa,
Tan podrido el sabor ácido de ser un monstruo,
Tan monstruo como ésos que alimenté.