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*Siempre he tenido pánico escénico, aunque no me avergüenza que ahora esto lo lean, lo analicen y piensen algo diferente con respecto a mi persona.
[El caso o historia es simple, compacta y confusa. Allá tú si logras entender].
Una mujer, cualquier mujer.
Tiene un par de zapatos y cinco personalidades, ansias de fumar y no le agrada el mall. No se maquilla y adora su soledad a pesar de ser reprochada por no compartir cuando la invitan. No se identifica con ningún tipo de música, sólo sigue oyendo si le agrada tu voz. No maneja técnicas de atracción y es difícil que deje de comer, si fuese así, aléjate. Tiene una gran debilidad por los animales de dos piernas, claro que a esa debilidad, súmale; exigente.
Le encanta la lluvia y el frío, sonríe por estupideces y nunca aprendió a caminar sola en la calle, ¿¡qué vergüenza! es torpe. Aprecia los obsequios que nacen de la nada, de esos que nadie espera, de esos que en precio -valen tiempo-. Las fechas importantes la ponen melancólica, no por despedir o aumentar en algo, sino por ver que todos esperan y ella no. Se fascina rápido y no siempre, es contradictorio pero real, ella se enamora después de cada discusión y reflexiona cuando nada ocurre, ella no es.
Le gusta estar abajo y arriba, nunca sobre, siempre -siempre-. A veces sufre de migrañas por sobrepasar sus límites, nadie le exige, pero ella insiste. Le han contado su vida más de quince veces y no reacciona, no despierta y menos entiende porqué debería hacerlo. Dicen que es desconfiada, sufre de miedo y debilidades varias, están al tanto de sus movimientos pero nadie sabe que hace realmente, es extraña dentro de lo menos extraño. Es como descifrar algo imposible, casi idiota, pero ... ¿Y qué?
Le ha costado 4 años creer en la palabra "fluir", ésa que dejaba a la vista cuando menos lo pensó. No sabe nada de matemáticas, pero sí recuerda que son dos, o tres, las veces que no se levantó. Me dijo despacio, susurrando por poco, tal vez le oí mal, no recuerdo perfectamente, pero algo dijo una vez. Cuando he intentado que me escuche no lo hace, se resigna y prefiere dormir. Dice que es despreciable ver como la gente destruye a quienes construyen, creen y respiran. Pero ... ¿todo lo que respira vive? No tengo idea.
-!VAMOS¡
- Qué agradable palabra.
- ¿quién yo?
- Qué linda palabra.
Y así voy.
- ¿Será que está hecha de impulsos? ¿será que piensa hasta estallar?
- Claro, estalla al despertar.
Que complicada esa mujer, que extraña se ve. Yo creo que es culpa de su interruptor, ése que se apaga cuando la tocan, la quieren y de pronto la tratan bien. Aunque sé que se apaga, se desvanece y es muy difícil volver a prender. Me parece que la he visto días en -ON- y los días en -OFF- desaparece. Creo que no es de impredecible ni gruñona, pero lo logra, cuando menos lo desea; los aleja.
-Insisto, que complicada es la mujer o las mujeres... ¿o sólo ella?
Debe ser por su falta de seguridad, es obvio, nunca la han querido de verdad, en cambio ella si lo ha hecho, Pero le apesta hablar de eso. incluso ahora no me habla, no me busca, ella cambió conmigo también.
Puede ser que hice algo mal, dije algo que no fue de su agrado, quizás no debí.
Ella no dice mucho, pero cuando lo hace destruye y se larga. Me cuesta entender lo que quiere, lo que necesita y pide de un sujeto...es sólo ella.
Comienzo a no querer saber más de ella, no es dulce de su parte correr, no es necesario que piense tanto, no ahora.
- ¿Estás ahí?
- Estoy aquí.
- ¿porqué no hablas?
- Dime qué quieres escuchar.
- Algo distinto, no es mucho.
- Qué linda palabra.
- ¿Perdón?
- OFF.
Es sólo una mujer, una de tantas que anhela ser volátil, no en relaciones, no en sexo casual, no en amores pasajeros, sino que en recuerdos que calan.
Es capaz de hacer todo y con todos, hacer y deshacer, pero le falta, ella quiere pero le falta. No confía, pero sí lo hace, ella adora, pero no lo dice, ella ama su soledad, pero necesita. Debería ser psicólogo o algo por el estilo, lo malo o peor de este asunto no es que necesite, no es que diga poco, es que lo descubrí tarde.
¡Qué fastidio! no quiero ser ella, no quiero absorber cosas que no son parte de mi, ésas que posee y tanto me irritan, cosas que no son, no fueron, no deberían estar ahí; no son necesarias simplemente.
- ON.
- ¿Porqué te vas así?
- ¿Porqué no te quedas aquí?
- No me he ido, tu me abandonaste.
- Yo no te tengo, puedes lárgarte.
- ¿Eso quieres?
- Eso temo.
O N : Nunca te hablé, nunca te dije ...
Pero ahora sé porqué lo hice, sé el porqué de mi inseguridad... ¿O ya no debo hablar?
Bueno, no sé. OH ¡NO! si sé, siempre sé, siempre lo supe.
Algo antes, pon tu dedo en ON y mantenlo con fuerza.
- ¿Debo temer?
Está bien. Es complicado, un poquito.
Es miedo, es coartarse, limitarse y después correr. Tuve en ON mi interruptor, no de curiosa, tal vez de -fascinada-. Es extraño pero me gusta, me atrae, me quiebra.
La idea era temer lo normal, no como yo. Y sentí intenso, siento intenso y ya no tengo miedo. Pero tardé demasiado, y como siempre hablo cuando no hay nadie, cuando ya no está para enterarse, cuando después de tantas pruebas y reclamos pude ver que era él una linda palabra.
- ¿Estoy dormida?
Si escuchaste eso, dime -que linda palabra-.