
Ya no duele que estés en medio, después de haber estado y cuando no quise verte ir,
Ya no siento lo que debí proteger, lo perdido y lo suficiente que era permanecer,
Ya no quiero entender excusas, promesas vagas, ni el suplicio de seguir,
Ya no espero aventuras cuerdas, fuegos inmunes y la fantasía de vivir,
Ya no busco lo inesperado, la reacción de números y letras, canciones eternas ni mi intolerancia enfocada,
Ya no recuerdo lo que es tacto, gusto y sueño, entre tanto y nada, me quedo con ya no.
Ya no me aferro a lo inestable de quererte, no esperarte y pensar dividida,
Ya no enfrento juegos donde uno muere, nadie ríe y la única soy yo,
Ya no pido que estés cerca, lejos y a veces, no desapareces, nunca te quedas, siempre estás.
Ya no leo el tiempo, no digo “te vas” y hablo sin razonar,
Ya no quiebro cimientos y sigo las pistas de mi arrogancia, encontré mi cabeza y cierro la boca.
Ya no, nunca más y para no volver, Me puedes gritar de lo bajo, entre minerales y canciones muertas,
Yo estaré ahí, cada vez que lo pidas, para cubrirte de una vez.