
Vulnerable, siempre vulnerable.
Mejor quitemos dos dedos, perdonemos y no olvidemos nombres. Yo opto por marcar todo, grabar detalles y asumir desorden mental. Tengo una mente cara y que busca duendes, se esconde en las estrellas, en aquel lugar donde mi cabeza y tu corazón no congenian. Me oculto cuando soy feliz, no camino cargada en lugares de mendigos, no llevo transparencia ni abundancia entre desgraciados, mistifico y descubro irreales, queriendo no hacerlo y pidiendo no saberlo. A menudo evito rutas y casualidades, sorprendiendo mi egoísmo con el destino enfrente, los lugares que nunca habité son definitivamente los que siempre debí recorrer, para no dejar atrás lo que merecía, para recordar a quién me lo impedía. Qué absurda es la mentira y que baja obsesión lleva con ella, para mi es una patética agonía.
Yo digo que conozcas a quién te mira, que no creas ni confíes, que no pretendan soplar tu mente y que no intenten convertirte en un monstruo a base de sus falencias.
- El que solo anda, menos pierde, el que da todo por todos, destruye su mente.
Juguemos a los egoístas.