jueves, 10 de junio de 2010

una i sin punto punto


He sentido lo más profundo de mi alma, es como si hubiese caminado en mis recuerdos y memorizado cada uno de ellos, de la forma más hermosa, de la manera más decadente y sola.
Me despido de aquella que vi entre imágenes, a ésa que de rodillas pedía perdón, me imploraba y lloraba por mí, pero le advertí y le dije sin tanta vuelta; llora hasta dormirte.
Nunca en mi vida había visto algo tan puro como eso, ésa mujer que gritaba y ni siquiera lograba hablar, decía una y otra vez la misma palabra, pedía dos mil quinientas veces la misma cosa y volvía a gritar. Ellos inmunes y sordos la miraban, no se inquietaban y un “loca” la volvía a alterar. Me hubiese gustado ayudar, tomarla de sus brazos y quizás qué improvisar, tal vez un baile o una risa intemporal. Para mí fue la cosa y será la más horrible que vi, para mi será lo que en momentos de –hablar- el recuerdo vendrá a mí, me callará la boca y sin corazón me detendré.
Me estranguló el alma y voló, se fue tras de alguien que ni en sueños quiero ver, acabo con lo que estaba en mis ojos y seca estoy, seca voy y así seguiré, pidiendo perdón por algo que jamás entenderé, hablando y considerando a ésos que necesito amar, viviendo de subir y bajar, revolviendo mi estomago y haciendo de mi una eterna hipocondriaca. Yo estuve ahí, fui cómplice de aquella construcción, de aquel proceso endeble y maloliente, pero no hice nada, absolutamente nada.
Si me preguntaran qué vi, diría que oí.
Fue su voz desgarrándome por completo, su intento fallido de no caer, seguir en el mismo lugar y luchar, luchar hasta no ver, permanecer entre todos ellos, ésos que odio con la misma intensidad. No volverá a ocurrir, porque si así es, me arrancaré la piel por ti y seré yo quien grite. Hoy me destruiste, me clavaron cien mil esperanzas, me robaron todo y quedé aquí, sin nada que decir, con nadie a quien hablar.
He visto muchas imágenes, he sentido mil sabores y me he inspirado de una roca, pero jamás, jamás en la vida me había sentido tan diminuta, tan extraña y fea.
Hoy inventé un nuevo síntoma y me dormí, me dormí y me dormí, como todos los días.