miércoles, 30 de enero de 2013
Sin gloria ni héroe
Las promesas se convierten en desastre.
Si dices amarme, entonces ámame cuando este lejos de ti, tan lejos como me ves.
Si permitieras amarte, dejarías que mi profundo secreto se desvaneciera, y entre más cerca estuvieses, más lejos se iría, menos te extrañaría. Pero tu dolor y el mío es una bomba en el lugar equivocado, es la forma más insólita de decir –te amo- cuando nadie se sostiene.
Si dices amarme, de tal manera que nadie pueda tenerme, nadie se quede más que tú, deberías hacerlo, deberías extrañarme, deberías amarme cuando lo repites, cuando en fascinantes minutos me haces sentir que es verdad.
Podrías quedarte durante la noche, besar mi pecho y escuchar que algo sigue ahí, algo está próximo a morir, a perderse entre tantas palabras y escasos hechos. Podrías quedarte para convertir esto en algo infinito, porque de finales felices jamás he hablado, jamás he pensado, y si así fuese, el nuestro tendría un final.
Si dices amarme, elévame junto a ti, no me lleves de punta y golpe, no me dejes caer en lo fácil de despedidas, de consuelo nefasto y esa ruptura sobre el pavimento. No dejes que al caminar por esos lugares desee tener una conversación contigo, mirarte y estremecerme sola, acabar sola de pie, e ir destruyendo cada imagen en el avance sin ti.
Podrías quedarte durante la noche, abrazarme por inercia y yo recibirlo mientras pueda. Podrías quedarte, solo quedarte y dejarme oír. Y si dices amarme con tantos extremos; ámame ahora que lo necesito, que nos necesito más que dormir.
Si dices amarme, puedes quedarte con lo que llevaba, con todo y más que desconozco, deberías llevarte mi sonrisa que está dispersa e hipócrita, así en cada pregunta diría que perdí todo, porque al decir –todo-, es la ausencia de ti.
Si dices amarme, olvídame si es diminuto lo que tengo para ti, olvídame para que esto quede en un –nos amamos alguna vez- y quede vacía para seguir.
Me he despedido de la noche, de tus silencios interminables, me he despedido de lo que había, de aquello que hundí, de todo y de ti, porque al despedirme, espero seguirte.
Si digo amarte, es porque no lo decidí así, me quedo noches enteras esperando a que te atrevas a venir, sentirte de forma innata y volver a dormir.
Si dices amarme, amaré perdonarme.
Si dices no amarme, odiare
no hacerlo.
