lunes, 21 de enero de 2013

Vertedero

Estoy cargando mi corazón, y mi corazón está hecho de piedra.
Me puse los zapatos y caminé hasta llegar al lugar de nadie, me vestí para la celebración y no asistió. Dejé el corazón de mis ansias, la avaricia y extrañeza, exclamé durante la noche, rugí entre recuerdos, sin embargo, nada manifesté, absolutamente nada me dejé. Podría haber sido un día de los que más me agradan, el olor a tierra húmeda, fumar y saber que no pierdo la oportunidad de guardar silencio. Pero no lo fue, jamás existió el deseo de quedarse, más bien jamás lo tuve. Ya es retorico, aburrido y agotador no saber qué decir, y lo que se dice está fuera de todo lo que realmente memoricé alguna vez, y lancé al aire sabiendo que volvería a mis manos. Ojalá todo caiga, se derrumbe y me lleve hasta allá, para cuando necesite de necesitarte, mis ganas no se controlen en el momento, haciendo de mí lo más incoherente posible. Pero no llega el día, se va otra noche y el tiempo es cada vez más corto, cada vez más rápido. Lo único positivo de saber que estoy en forma temporal, es aferrarse a una piedra, para evitar subir, perderse y por si fuera poco; olvidarse. Si alguna vez mezclé mí olor con el tuyo, mis manos te conocían y no fue suficiente; mejor dejar lo que está fuera de expectativas propias, construir mi barco y jamás nunca hundirlo. Y si fuese así, si mirara desde abajo, tragara lo que deshechas y me alimento de lo que dejas, déjame ahí, quiéreme ahí, porque después de aceptarme tan subsuelo, amare haberte conocido. Que sople y me vuele, que confunda el sabor del día, y crea que mi maravilla es suya, mi pena solo mía, y lo extraño de ti, de la voz que gritó por ti, de ese paseo sin necesidad de nada, solo moverme tras de mí. Llegó para mí. Estuviste aquí para mí, y ahora puedes largarte, agitar la despedida desde tu espacio, entre cometas y palabras que olvidé. Desde aquí miraré y diré que avances, y dejes para mí una espalda conocida. Cargo mi corazón, lo llevo y nadie lo hará. - Buenas noches, tú mi última noche, mi ausencia constante, lo verdadero en la risa, eso que te desconozco, me desconoces y tal vez alguna vez vi. - Te hablo a ti extraño entrañable, a ese sujeto que quedó bajo algo, se perdió en mi habitación, robó mis recuerdos y me dejó un café. [www.youtube.com/watch?v=v7zfHvdzaPw]