jueves, 7 de septiembre de 2017

BIG EYES - MATT CORBY

Han pasado tantos años, tantas cosas, tantos recuerdos.
En mi mente viajo todos los días imaginándome en otros lugares, otras noches y mi corazón no quiere volver conmigo. Tengo una caja en mi closet llena de mí, de ti, de todo eso que jamás pude recordar sin despreciarme. Recortaba cosas para mi mural y entre ellas cayó una foto tuya. Es triste saber que la vida no se detiene, no aprecia lo que uno olvida, eso que alguna vez amamos. Yo te amé tanto, te sentí de todas las formas posibles y descubrí que nada podrá igualarlo.
Me recuerdo riendo, abrazándote en mi cama, inventando voces graciosas, comunicándome con caras y en silencio también. Te recuerdo durmiendo con la boca abierta, tu mal humor y actitud misteriosa, todo lo que eras estando conmigo, a kilómetros y dentro de mí. Te recuerdo todos los días, desde hace años y ahora. Ojalá hubiese crecido de forma menos dolorosa, sin tantas pruebas de por medio, sin herirte. Pero ya no está, ya no existe.
En mi caja encontré una carta tuya, tres páginas y un sobre rosa. Siempre te pedí una carta queriendo guardar algo que sabía te costaba hacer. Lo difícil de la carta no es que la hayas escrito, sino el por qué. En una parte de ella mencionabas que, si alguna vez no sabía más de ti, escribiera en mi blog y que tú estarías leyendo esto.
Quiero que sepas que aún te extraño.
Me recuerdo en viajes, en peleas eternas donde nunca te di el espacio para pensar, te recuerdo con detalles, con un número 14 siempre. Cómo no recordar todo, cómo hacer que esto se libere, me deje ver desde otro lado y no cada día con el corazón. No sabes las veces que pedí quedar fuera de todo esto, abandonar las ganas estúpidas de idealizarte, poner todo eso ante cualquier persona, cosa o situación. No tienes idea.
Pero no está bien, así no está bien. Se volvió insano, enfermizo.
Cada vez que vuelvo a ti, me desarmo y lucho desde adentro. Porque a pesar de las innumerables veces que nos abandonamos, algo sigue insistentemente llevándome hacia ti.
Han pasado años y en cada año que pasa, te veo más veces en mis sueños, te extraño cada día una hora más y veo que la distancia es lo único que llenará este vacío. Te recuerdo haciéndome reír con tus estupideces, tirándome a una parte de la cama por ser un volcán, tomando algo juntos, siendo nosotros mismos sin vergüenza de por medio. Me gusta saber que exististe, que me amaste como yo lo hice y que sin saber qué saldría de esto, supimos esperar.
Seguiré creyendo que algún día la vida te traerá de vuelta, con el corazón entero, con una sonrisa y tu mano. Mientras estaré aquí construyendo lo que te llevaste y nunca quisiste regresar.
Te amo, y te amaré siempre.
SIEMPRE.

14-


PD: Siempre quise decirte lo importante que eres y serás para mi. Digan lo que digan, hagas lo que hagas en tu vida, estés con quién estés; Te amaré con todo de mi, de Stephanie.
Perdón.

jueves, 26 de marzo de 2015

ASCO

Una llave que perdí bajo la confianza.
Podríamos decir que todo cae, todo llega, todo se vive.
El tiempo me hace ver que estoy cada vez menos preparada, más torpe y bruta. Pero también mi reloj es la base para mantener la calma o simplemente sentir que nada puede pasar. Hoy todo pasó, fue como si una diminuta persona pellizcase mi oído, avisándome desde meses atrás; que algo venía con mi nombre. .
Pero cambió, quise mirar de reojo y caí.
¿ley de vida? yo creo que es una farsa de mierda.
Podría sacar todo lo que llevas dentro, rascarte despacio e ir besándote mientras te apagas. Podría haber montado tu cabeza, introducirla en la mía y así como de sorpresa, decir que eres alguien para mí. Pero no hice nada de lo anterior, incluso me siento la burla de mi misma.
No quise, ahora si preguntas por qué no quise, no sabría qué decir.
Todo lo que vi antes de convertirme en Amalia, fue tu cara de amor pestilente. Rara vez pierdo la vista y me lanzo esperando que me atrapen, pero sí, ésta vez me tumbé.
No pensé que detrás de esa inocencia sin remedio existías tú, un animal enfermo de errores, la pérdida de palabras importantes.
Amalia me dijo tres veces, en cinco idiomas, cuatro sueños y una noche. Yo me di de sorda tonta y continué creyendo en aquel oculto cretino que llevabas. Hoy caí, y al instante desperté.
Fue como si el sueño y los ojos pesaran tras mi espalda, arrastrando la capacidad que tuve para detenerme y dar de golpe todo lo que no quería. Te di todo, en mis cuatro sueños, en el idioma que pediste, y fue suficiente una noche para destruirme.

martes, 1 de julio de 2014

Díspar ame

Hoy lo ví. Hay diversos hechos que cuestiono, uno de ellos siempre termina. Conozco a aquellos que siguen juntos por temas de tiempo, bonitos recuerdos y algo más allá de simpatía. Otros bajan en subida, permanecen en críticas vacías, disimulan algo extraño, y por lo tanto, seguirá siendo lo mismo. A veces bien, de vez en cuando satisfactorio, con hechos y deshechos, pero jamás inmaculado. Pareciera que el juego es más divertido cuando son dos, se duerme acompañado, te despiertas con algún saludo común y al tener un logro sabes a quién contarle. Pero qué hay de todo esto cuando se vive en estados huecos, a medias variando y significados volátiles, qué queda después de un tiempo invertido injustamente, sabiendo que al momento de no existir; existe lo que falta. Ni discusiones te salvaran de eso que ya no estará, de eso que sigues por costumbre, por engaño a uno mismo, por esa tonta sensación de alcanzar un tipo de felicidad. Pero es común como mi hambre, fácil como lo que llega y difícil cuando aprendes al revés. Podría estar sentada mil horas y cientos de temporadas pensando en qué pasará, en cómo acabará, pero estoy convencida de que siempre lo he sabido. Cuestionable la avaricia de todo ser que he conocido en horas, en un minuto de que algo pasó por mí y lo quise hacer, sin embargo, cuestiono todo lo relacionado a lo hecho, no hecho y aquello que pensé hacer. Y sigo entrevistando a la mejor parte de mí, preguntándole si allá habrá un poquito de exactitud en dar tres saltos y bajar, si por cosas de la vida y una suerte que vale mierda, me servirá estremecerme alguna vez. Normalmente podría decir que entremos, para que diminutas señas se transformen en eso sin tope, y cuando toquen mi tope, no quiera con todas las ansias destinarme a renegar ser yo misma. Ojalá pudieras. De verdad creo a cabeza vacía que ésa pareja incompleta, ése amor bonito de final, aquella noche de no recordar, se manifieste, permanezca. A nadie le sirve estar, seguir y contar dos, cuando yo cuestiono el tiempo que llevo y en este momento lo más preciado que puedo entregar se lo lleve un perdedor sin memoria. Mejor me llevo de compras, pruebo el helado que siempre quise, me divierto con el estreno de un miércoles, y al llegar a casa me hago el amor. Sola, no es abandono, es siempre y cada vez más, más y más para quién vendrá a mí.

viernes, 20 de junio de 2014

Llave maestra

Dos meses, dos veranos, tres tormentas y un sol a medias. Cuánto tiempo, cuántos días, cuán falta de memoria. Me gusta estar sola, tomar café sola, reír de algo sola, de hecho es divertido que escriba solo de mi. Pero cuando voy camino a algo y me cruzo con ella-él-helado-risas, me parece un poco egoísta querer siempre yo y lo insignificante. Pareciera que es mejor culpar el exceso de vestimenta al dormir, discutir con mis horas extraordinarias de sueño, dejar tazas con algo que se enfrió, pero jamás, ni pensar tal vez, que todo eso que choca conmigo, sea parte de alguien -extraño- u extensión sin permiso. Llueves,vienes. Sábanas y Dormimos. Pasa que me pasa, pero sé que donde no va a pasar, es mejor no demorarse. Más vale llevar el método de defensa entre la cadera y las costillas, las palabras correctas y un lobo si piensas atacarme. Porque eso quisiste, eso pensaste.(Eso hiciste). No importa, de hecho me preocupa que no me importe, sin embargo, la música es mejor cuando está mi café, mi risa, el recuerdo que quiero y la discusión rebotando en mi. No necesito de deseos que no deseo, de algo que tomarás por saltar al siguiente, y como siempre, y nunca acostumbro a hacer, diré que mi día vale mierda. Como no es el caso, y no atravesaste más que mi ego, diré que lo lograste, pero está hecho y sin saber que desde éste extremo, recordarás que nunca supe de tus planes, tu simpatía a cambio de algo, ése algo que espero un día no te arrebaten. Es fácil, pero desagradable al final.

lunes, 18 de marzo de 2013

Big eyes

Un huracán me destruyo. Se lleva todo, me deja nada, me hunde, desarma y acaba. ¿Cómo es posible que haya ocurrido? Yo permití quedarme en ti, introducirme en todo lo que llevabas, enamorarme así, caer así. Soy la consecuencia de mis actos, y permito que arda, que me queme por dentro, sin embargo, despido la esperanza, y sin esperanza no existe decepción. Me llevo el tiempo y sueño de ambos, las risas con voces estúpidas, el amor arrastrando y esa fácil manía de destrucción. Insisto, somos una bomba en el lugar equivocado, demasiado ilusos, demasiado intenso. Quien iba a imaginar que tú y yo estaríamos a kilómetros de distancia, a un paso de dar el paso, e increíblemente nos alejamos más. Quien iba a creer que por ti me moría, que por ti deje de dormir y ahora; no queda otra cosa que acabar. El huracán se llevó todo de mí y de ti, desconociendo lo que éramos, lo que somos detrás de esta capa intolerante, detrás de esa amargura que persiste vivir. Me detuve, respire hondo para entender que merecía el rechazo, merecías silencio y yo derrotar mi culpa, pero no funciono. Solo segundos de palabras y descubrí que estas en mí, seguirás en mí y como todo lo que jamás se va. Tantas veces escribí de ti, tantas veces pedí desde abajo un beso de perdón, un consuelo a mi estupidez, un abrazo a lo que callo, pero no hubo, no existió, no hay. Entenderé mágicamente que aquí viviste, respiraste y mantuviste. Por ti desperté tantas veces, como también quise seguir afuera. Ya nada de mi quiere volver, no con la mirada de culpa y las manos heladas. Retroceder, limpiar y armarnos, recuperar todo, vaciar todo. Toparme contigo y responder: Nunca debiste desaparecer. Me quedo con ese abrazo y caminata de minutos, con lo suave de extrañarte cuando tomaste mi mano, con la mirada y el corazón gritando que vuelvas, con tu olor y el "hasta pronto". Me quedo contigo, con las ganas de que me devuelvas y me tires junto a ti. Un recuerdo jamás, lo mejor; eso y mas. Adiós en mi estrecho, te extrañare. PD: Tenía la esperanza de escribir en el libro, pero ya no hay historia que contar. Nunca fuiste un perro, un idiota o egoísta. Si fuese así, sería una estúpida y masoquista, tal vez loca y perdida. Fuiste lo que sigue, mantiene y vive. Lo mejor que llevo y llevare en mi mano izquierda. Yo seguiré sin palabras y silenciosa, guardando todo lo que jamás dije y a través de abrazos intente decir. Te quedaste. . (Matt corby - big eyes)

jueves, 14 de marzo de 2013

Hastasiempre

Aprendamos de a poco, despacio y sin intención. El tema va quedando kilómetros atrás, perdiéndose en todo aquel que oyó de ambos. Pero que mas da, nos convertimos en extraños del bar, en las ganas de ahogar todo una noche, para ver al siguiente día; que permanece. La mejor odisea, lo mas complicado es mi opción, despertar sabiéndolo, dormir y soñar con esto. Si fuese fácil ni siquiera recordaría, no seria tema ni tabú. Me come por dentro el hecho y no regalo sonrisas a cualquiera, sin embargo, hoy después de tanto tiempo, creo en el error, en aquella mala decisión. No tenia idea de como se sentía, de como era dejar ir y volver, siempre volver. Se convirtió en bastante, en nunca y para toda la vida. Obviamente sigo ocupando todo espacio de mi cama, y choco con lo escrito en las murallas, escucho las conversaciones que ya no existen, veo donde estuve y me quise. Pero insisto, que arda y desaparezca, es lo merecido en mi situación. Un día 14 ya paso, se fue con todo lo que no digo, con mi cara de probar el primer dulce en la vida, y dejarlo ahí, no confundirme mas, no esperar nada mas. Hoy fue, hoy te vas.

miércoles, 30 de enero de 2013

Sin gloria ni héroe

Las promesas se convierten en desastre. Si dices amarme, entonces ámame cuando este lejos de ti, tan lejos como me ves. Si permitieras amarte, dejarías que mi profundo secreto se desvaneciera, y entre más cerca estuvieses, más lejos se iría, menos te extrañaría. Pero tu dolor y el mío es una bomba en el lugar equivocado, es la forma más insólita de decir –te amo- cuando nadie se sostiene. Si dices amarme, de tal manera que nadie pueda tenerme, nadie se quede más que tú, deberías hacerlo, deberías extrañarme, deberías amarme cuando lo repites, cuando en fascinantes minutos me haces sentir que es verdad. Podrías quedarte durante la noche, besar mi pecho y escuchar que algo sigue ahí, algo está próximo a morir, a perderse entre tantas palabras y escasos hechos. Podrías quedarte para convertir esto en algo infinito, porque de finales felices jamás he hablado, jamás he pensado, y si así fuese, el nuestro tendría un final. Si dices amarme, elévame junto a ti, no me lleves de punta y golpe, no me dejes caer en lo fácil de despedidas, de consuelo nefasto y esa ruptura sobre el pavimento. No dejes que al caminar por esos lugares desee tener una conversación contigo, mirarte y estremecerme sola, acabar sola de pie, e ir destruyendo cada imagen en el avance sin ti. Podrías quedarte durante la noche, abrazarme por inercia y yo recibirlo mientras pueda. Podrías quedarte, solo quedarte y dejarme oír. Y si dices amarme con tantos extremos; ámame ahora que lo necesito, que nos necesito más que dormir. Si dices amarme, puedes quedarte con lo que llevaba, con todo y más que desconozco, deberías llevarte mi sonrisa que está dispersa e hipócrita, así en cada pregunta diría que perdí todo, porque al decir –todo-, es la ausencia de ti. Si dices amarme, olvídame si es diminuto lo que tengo para ti, olvídame para que esto quede en un –nos amamos alguna vez- y quede vacía para seguir. Me he despedido de la noche, de tus silencios interminables, me he despedido de lo que había, de aquello que hundí, de todo y de ti, porque al despedirme, espero seguirte. Si digo amarte, es porque no lo decidí así, me quedo noches enteras esperando a que te atrevas a venir, sentirte de forma innata y volver a dormir. Si dices amarme, amaré perdonarme. Si dices no amarme, odiare
no hacerlo.