miércoles, 29 de abril de 2009

El hombre doble





Una tarde de agosto.
Era sin duda el más extraño entre la gente que iba y venía, el menos espontáneo e incapaz. Imposible poder descifrar el sentido de vida que llevaba consigo, peor aún descubrir sus límites en un lugar tan extraño como yo. Decidí por un momento lograr algo, no sé si exorbitado dentro de no saber qué hacer, inclusive intenté tocarlo, sin embargo hubiese sido un golpe para ambos; preferí no arriesgarme. De mi estrecho mundo pude ver qué tal era el suyo, disipando la angustia y creyendo que al fin había chocado con un ser tan imperfecto como siempre. Su televisión tenía canales insólitos, su cama no existía al estar cansado, menos encontraría una historia equilibrada entre libros, era imposible, inexistente y muy obvio al tiempo.
La rapidez en su cabeza me descontrolaba, de tal manera que comencé a desligar mi sentido, el ser innato y opté por unirme al trote, ése tan indescriptible que aún no maneja mi antigua personalidad. No temía las posibles consecuencias, tampoco esperaba arrepentirme sobre un fracaso, sólo esperaba en mi un cambio, una meta y renacer cuando llegara el instante de escapar para siempre.

- Él no tenía, definitivamente no tenía.

Quise escribir cada detalle antes de ver explotar su cabeza, estar tan frío y cálido en minutos, quise contar la historia de un ser que adoraba ser -uno-, aquel sujeto que poco a poco era el enemigo más poderoso de si mismo. Pero me cansé, al punto de dividir mis ganas, enloqueciendo en parte, enamorada en partes.
Creo que viví tres años siendo la misma, tomando sin vergüenza los insultos, reprochando un poco de dignidad y acosando sin cesar el cariño que no existía por mi. A veces te oí con atención, otras me sentí más confundida de lo normal, claro que normal para mi, es enfermo en otra situación. Siempre supe que lo mejor de estar atrapada en una jaula, en un sentimiento de esperanza y desorden emocional; es ser libre en mi mente. No entendiste nada en absoluto, a pesar de querer pintar un elefante una y otra vez, yo crecí siendo experta. Tu lucha constante mató lo que por naturaleza es libre, es mío y de nadie más, pero no importó, no fue necesario ni estuvo demás.

- Eres rojo y negro.
- No, soy yo.
- Por supuesto, eres tú… ¿y quién soy?
- No recuerdo.

Es increíble cuando en forma directa comienzas a olvidar, no quién eres o fuiste, sino lo que realmente puedes ser. Eso olvidaste con tus cambios de ánimo y postura recta, eso -inconscientemente- contagiaste, expandiste y obsequiaste a un -yo- muy débil. Pero me alegro en demasía, no sabes cuánto me alegro.
Después de escapar tuve algo presente, algo que no logré extrañar.

- Soy uno.
- Me alegro.
- realmente lo soy, ¿seamos dos?
- Lo siento, ahora soy nadie.
- no tengo miedo.
- Bueno, yo sí lo tuve.

Y se acabó, para mi sigues siendo el sujeto que no tiene, no sabe y le encanta vengarse. Yo dejé ese lugar tan ambiguo, te ayudé y terminé por ser rojo y negro. Espero que las dos caras que conocí una tarde de agosto puedan ser cuatro, no por despecho, es el hecho de disimular compañía.

- Un ambivalente, el impredecible, el extraño, y por si fuera poco … un callado.
Entre ellos prefiero el que habla poco.

- perdón.
- Doble perdón.
- Doble entonces.
- Lo hice, ni te imaginas.
- ¿Cuántos de los tuyos destruí?
- Los suficientes.
- ¿Y si digo que no fui?
- qué descaro, fuiste tú, doblemente.
- Me siento uno.
- Seguro, inventa tres más y tendrás compañia.
- Eso no es mío, fui víctima de la anterior.
- qué lástima, fui la tuya.

viernes, 24 de abril de 2009

-Te amo- ¿palabra o sentido?



Es cierto, esa palabra mueve entrañas y odio en algunos casos, pero lo hace, siempre gana.
A pesar de ser un simple agregado, tiene la potencia de vida, confianza y relaciones en su totalidad, guiado -según- lo que dicta y muchas veces necesitamos escuchar. Pero no sé si estar de acuerdo, no sé si está bien valorar tal cosa, tal palabra o situación en que se da, incluso creo haber oído fuertemente la escasez de ella en un -Yo- muy impulsivo.
Al termino de una película, en las despedidas, cuando son años de matrimonio, al ser padre y en tu primera relación, en todo, sin embargo no vale todo, no lo es.
El hecho de sentir no es estar sobre ella, con ella y a través de los motivos, no es válido dar vida a tanto cuando realmente estás tan fuera de poder manejar y descifrar lo intangible, nadie puede pero todos creen.
Yo sí creo, también la he dicho y estoy “segura” de haberla sentido, quizás por un largo lapsus creí que era correcto decirla, aplicarla y dar a conocer lo alabado de ésta. Un -te amo- es cálido, repetitivo y carente de hechos, se abusa de ella, la manejan y la toman por deshonesta al momento de ser real, otros llevan la cuenta del día, la necesidad de oírla y olvidarla quizás. No depende mucho de quién crea, sino de quién la enamore. Es poco común encontrar individuos que por cosas de la vida un -te amo- sigue siendo lo más cálido del día, lo único del día y suficiente para alcanzar la felicidad. Pero está, vive y tiene un papel dentro de tanta -vida-, lo ganó sin hacer absolutamente nada por alguien; ni siquiera por si mismo.
Y la palabra flota y cómo flota.
Pueden pronunciarla cuantas veces quieran, por la mañana y antes de intentar dormir, después de un engaño y al estar intensamente dependiente, con euforia y gritos, de mil formas, con distintos tonos y sin medir.
Son libres de incluirla y adorarla, están conscientes de un posible hostigamiento y hartarse de tanto decir, claro que pueden; nunca ha sido de otra forma.
Pero yo no, no quiero eso, yo pretendo descifrarla y entender porqué es así, porqué decidí sentir, siempre y cuando entiendas que es necesario inventar algo que vaya conmigo y nadie más.
Mejor opto por el silencio, a veces se logra más, se siente más y escapamos de la rutina.

- No diré -te amo-, es posible que al segundo ya no creas.

jueves, 23 de abril de 2009

Vasopresina v/s Estradiol







Es una guerra, batallas o -la- guerra en la que no deseo participar.
El exceso de ellas provocan en los individuos una seguridad incalculable, los hace más atractivos (as) y toman el camino del “bla bla”. No creo tener Estradiol de forma monumental, pero estoy segura de no necesitarla. A veces me canso de tantas preguntas, ésas que vienen PRE - fabricadas, con un poco de mal intención y bastante comentilleo. No las respondo o respondo de mala gana, otras simplemente me dedico a dudar si estoy en lo correcto, pero claro, siempre están, viven para ti y por ti, sin buenos resultados.
Me agrada estar equilibrada, neutra e invisible, aunque no me guste en ocasiones, aunque me encante siempre. Aprendí a no depender de aquello, de lo que está de moda y lo que buscan, al final, siempre la vida se resume en dependencia, necesidad y francamente me harté de eso. Cuando me cuestiono es por unos minutos, al rato ya ni los recuerdo, casi no sé de qué escribo, pero ves, olvidé otra vez.

- Yo soy, quién soy, qué soy.

Y ahí va de nuevo X persona tras la misma pregunta, buscando la misma respuesta, sin embargo, me enferma la gente que se enferma gratuitamente, ésas que en ti quieren encontrar la decisión, el camino y un alivio que no existe, que simplemente no es de ellos; -es mío-. Obvio, es mi alivio, mi vida y la guerra temporal, pero ¡no!, no sé de hormonas pero sí de infieles. Y tú, que sabes de ello, de confiar plenamente, eso que a todos asusta y terminan por correr, escapando de la posibilidad que muy escasas veces decide volver, tal vez no por ti, sino por él, por si mismo y nadie más.
Y te respondo y lo seguiré haciendo, perdón … les respondo, son varios que me cansan y me presionan cuando aún no sé nada del tema en cuestión. Ayer hablé sola y por décima vez mantuve la idea que hoy me deja neutra, bien quietecita y como imbécil de las mil respuestas, y decidí algo, quizás demasiado necesario; hablar.

- Lado A.

No hablaré de las hormonas de la infidelidad, tampoco de mi intimidad y lo nuevo de combinar, pero me cansé de las dudas gratis, (mínimas) , y tontas de su parte señores y señoritas.
No, no estoy en la etapa de esperar, tampoco busco. No soy perfecta, sin embargo sueño día por medio con un imperfecto. No llamo por teléfono y odio estar pendiente de qué hará o dirá, tampoco pretendo ser madre de la persona que quiero de distintas formas, no soy bruja ahora ni he pensado en cambiar. Me importa la -nada- el nombre, el lugar y la situación, que quede claro, por un adorno no me transformo, no me las doy de posesiva y menos celópata. No tengo ganas de limitar sus salidas, menos contar a la gente que conoce a diario, revisar su celular y preguntar mil veces al día cuánto me quiere, en lo absoluto.
No hincho en la semana y duermo lo suficiente, me preocupo de disfrutar las horas que dedica en mi y al momento de despedirme, no pienso en cuanto faltará para verlo nuevamente. Me controlo fácil y aprendí a sacar lo bueno de extrañar, dedico tiempo a mis amigos y estoy dispuesta a congeniar con los suyos.

- ¿Qué ideal no?

Claro, esa me gusta.
Pero tengo algo que aclarar, no creo que sea difícil.
Así soy, quién soy y lo que soy … mientras no te aferres a la vasopresina.

- Un consejito: El lado B, es poco simpático.

jueves, 2 de abril de 2009

Glorioso adiós de una rehabilitada.


Yo aquí vivo y lo consigo plenamente.
El egoísmo en un revólver preparado para herir, preparado y utilizado por quienes no saben vivir. Ahora no es tiempo de arrepentirse, menos de pedir explicaciones envueltas en pólvora antigua y fuera de lugar, ya no. Ciegamente años atrás creí poder responder cada una de tus preguntas, estaba lista y concentrada en qué todo era con el objetivo de satisfacer, reemplazar maduramente una parte de tu confusa personalidad y quedarme sin estar, siempre para responder, una y otra vez, aunque mis palabras fuesen irrelevantes, pero estaba, incondicional e intensamente embobada.
Claro, yo decidí estarlo, esperar y dar lo que por ley he adquirido al momento de formar un ser interno, ése que podía todo y frente a todos, ser único en tal temporada, sin embargo, a pesar de eso; nadie es indispensable.
Fue un antes y un -después- interminable, lo asumo. No me siento capaz de describir las veces que pensé estar dormida y dentro de mi absurda irrealidad, caía, y no paraba de hacerlo. Pero pasó, te dejé y no sabes cómo se siente, no te imaginas cuánto costo ... tampoco espero que lo divulgues, que te lamentes, sólo espero que me dejes en paz. Sí, hazlo ... o quizás debes, no sé por cuánto ni por dónde, pero ya lo hiciste, me dejaste y yo resistí, me mantuve inconsciente y no pude retroceder, es ésa la sensación que quedó y me elevó. Por días sentí la necesidad ( extraña)por lo demás de querer correr de todos, elevarme y ver que tan pequeño se ve, que tan ínfimo es ser UNO y no el mundo, no el que quieres ser y por mucho no puedes alcanzar. Al pasar las semanas y con ellas las horas pude aprender de mi, de esa permanente configuración de actos y manipulación de comer hormonas, aprendí a no detenerme frente a un posible acuerdo de pisar algodón azucarado, ese tan dulce lado que de pronto necesité al hablar. Hoy no sé odiar a esos sujetos que odian cuando tú ya no estás, cuando decides mirar por segundos a la cara y gritar "me largué".
No poseo el don de fingir, menos pretendo asimilar el dolor en los demás, pero qué báh, todos llegan a tal punto de querer respirar hondo y lento, sólo una vez basta para recordar que es la amenaza más cobarde cuando quieres vivir. Una vez interrogué a mi almohada y le pregunté sin miedo alguno: "¿Quieres jugar conmigo?" ... y no tuve respuesta...claro está que yo sí hablé y no dudé en decir: " está bien, puedes hacerlo, -juega- pero antes de eso "respira, muy hondo y lento" ... eso será lo último que podrás disfrutar antes de intentar herirme. Es exactamente lo que quise aconsejarte antes de censurar mis ganas, eso fue lo que olvidé decir cuando te miraba desde muy abajo. Ahora insisto, es tarde, muy tarde para tanto alardeo y falsas expectativas, yo cambié y lo hice con todo lo que tenía en mi, hoy es otra la que ríe y canta al despertar, hoy soy quién despierta y saborea el estar aquí, el poder contar una a una las respuestas magnificas que por ende, ya no te pertenecen.
Ser egoísta a esta altura no sirve de nada, has como yo, siempre presente y muy ausente, muy cobarde en el pasado y fuerte en el presente y no estando así para ti.
La vida nunca quiso ir tras de ti, se quedó conmigo junto a las ansias de esperar el tiempo de decir -adiós- .

Es increíble cuando estás en el lugar que pocos han de disfrutar, simplemente dejas ir, tomas todo y lanzas lejos, tan lejos que por casualidad cae sobre aquel (ahora) extraño personaje indestructible ... ¿indestructible? lo dudo, por algo hoy te lamentas.

- Lo siento, hoy es no, mañana es nunca.