
Es cierto, esa palabra mueve entrañas y odio en algunos casos, pero lo hace, siempre gana.
A pesar de ser un simple agregado, tiene la potencia de vida, confianza y relaciones en su totalidad, guiado -según- lo que dicta y muchas veces necesitamos escuchar. Pero no sé si estar de acuerdo, no sé si está bien valorar tal cosa, tal palabra o situación en que se da, incluso creo haber oído fuertemente la escasez de ella en un -Yo- muy impulsivo.
Al termino de una película, en las despedidas, cuando son años de matrimonio, al ser padre y en tu primera relación, en todo, sin embargo no vale todo, no lo es.
El hecho de sentir no es estar sobre ella, con ella y a través de los motivos, no es válido dar vida a tanto cuando realmente estás tan fuera de poder manejar y descifrar lo intangible, nadie puede pero todos creen.
Yo sí creo, también la he dicho y estoy “segura” de haberla sentido, quizás por un largo lapsus creí que era correcto decirla, aplicarla y dar a conocer lo alabado de ésta. Un -te amo- es cálido, repetitivo y carente de hechos, se abusa de ella, la manejan y la toman por deshonesta al momento de ser real, otros llevan la cuenta del día, la necesidad de oírla y olvidarla quizás. No depende mucho de quién crea, sino de quién la enamore. Es poco común encontrar individuos que por cosas de la vida un -te amo- sigue siendo lo más cálido del día, lo único del día y suficiente para alcanzar la felicidad. Pero está, vive y tiene un papel dentro de tanta -vida-, lo ganó sin hacer absolutamente nada por alguien; ni siquiera por si mismo.
Y la palabra flota y cómo flota.
Pueden pronunciarla cuantas veces quieran, por la mañana y antes de intentar dormir, después de un engaño y al estar intensamente dependiente, con euforia y gritos, de mil formas, con distintos tonos y sin medir.
Son libres de incluirla y adorarla, están conscientes de un posible hostigamiento y hartarse de tanto decir, claro que pueden; nunca ha sido de otra forma.
Pero yo no, no quiero eso, yo pretendo descifrarla y entender porqué es así, porqué decidí sentir, siempre y cuando entiendas que es necesario inventar algo que vaya conmigo y nadie más.
Mejor opto por el silencio, a veces se logra más, se siente más y escapamos de la rutina.
- No diré -te amo-, es posible que al segundo ya no creas.