Yo aquí vivo y lo consigo plenamente.
El egoísmo en un revólver preparado para herir, preparado y utilizado por quienes no saben vivir. Ahora no es tiempo de arrepentirse, menos de pedir explicaciones envueltas en pólvora antigua y fuera de lugar, ya no. Ciegamente años atrás creí poder responder cada una de tus preguntas, estaba lista y concentrada en qué todo era con el objetivo de satisfacer, reemplazar maduramente una parte de tu confusa personalidad y quedarme sin estar, siempre para responder, una y otra vez, aunque mis palabras fuesen irrelevantes, pero estaba, incondicional e intensamente embobada.
Claro, yo decidí estarlo, esperar y dar lo que por ley he adquirido al momento de formar un ser interno, ése que podía todo y frente a todos, ser único en tal temporada, sin embargo, a pesar de eso; nadie es indispensable.
Fue un antes y un -después- interminable, lo asumo. No me siento capaz de describir las veces que pensé estar dormida y dentro de mi absurda irrealidad, caía, y no paraba de hacerlo. Pero pasó, te dejé y no sabes cómo se siente, no te imaginas cuánto costo ... tampoco espero que lo divulgues, que te lamentes, sólo espero que me dejes en paz. Sí, hazlo ... o quizás debes, no sé por cuánto ni por dónde, pero ya lo hiciste, me dejaste y yo resistí, me mantuve inconsciente y no pude retroceder, es ésa la sensación que quedó y me elevó. Por días sentí la necesidad ( extraña)por lo demás de querer correr de todos, elevarme y ver que tan pequeño se ve, que tan ínfimo es ser UNO y no el mundo, no el que quieres ser y por mucho no puedes alcanzar. Al pasar las semanas y con ellas las horas pude aprender de mi, de esa permanente configuración de actos y manipulación de comer hormonas, aprendí a no detenerme frente a un posible acuerdo de pisar algodón azucarado, ese tan dulce lado que de pronto necesité al hablar. Hoy no sé odiar a esos sujetos que odian cuando tú ya no estás, cuando decides mirar por segundos a la cara y gritar "me largué".
No poseo el don de fingir, menos pretendo asimilar el dolor en los demás, pero qué báh, todos llegan a tal punto de querer respirar hondo y lento, sólo una vez basta para recordar que es la amenaza más cobarde cuando quieres vivir. Una vez interrogué a mi almohada y le pregunté sin miedo alguno: "¿Quieres jugar conmigo?" ... y no tuve respuesta...claro está que yo sí hablé y no dudé en decir: " está bien, puedes hacerlo, -juega- pero antes de eso "respira, muy hondo y lento" ... eso será lo último que podrás disfrutar antes de intentar herirme. Es exactamente lo que quise aconsejarte antes de censurar mis ganas, eso fue lo que olvidé decir cuando te miraba desde muy abajo. Ahora insisto, es tarde, muy tarde para tanto alardeo y falsas expectativas, yo cambié y lo hice con todo lo que tenía en mi, hoy es otra la que ríe y canta al despertar, hoy soy quién despierta y saborea el estar aquí, el poder contar una a una las respuestas magnificas que por ende, ya no te pertenecen.
Ser egoísta a esta altura no sirve de nada, has como yo, siempre presente y muy ausente, muy cobarde en el pasado y fuerte en el presente y no estando así para ti.
La vida nunca quiso ir tras de ti, se quedó conmigo junto a las ansias de esperar el tiempo de decir -adiós- .
Es increíble cuando estás en el lugar que pocos han de disfrutar, simplemente dejas ir, tomas todo y lanzas lejos, tan lejos que por casualidad cae sobre aquel (ahora) extraño personaje indestructible ... ¿indestructible? lo dudo, por algo hoy te lamentas.
- Lo siento, hoy es no, mañana es nunca.