domingo, 23 de agosto de 2009

Claro, después de usted.


Entrelacemos vidas y rutina, un poco de locura y lo oculto,
Entrelacemos la verdad y nuestras mentiras,
Entreguemos el daño hecho y diminutas palabras, casi todo, a plena luz del día,
Durante la noche y no desesperes, no te detengas; estoy aquí.
Entrelacemos tus miedos y los míos, aprende de mi, conservo lo tuyo,
Vive por esto, lo que permanecía en silencio, eso que es puro, a veces siniestro, hermoso y volátil,
Entrelacemos diez dedos, veinte latidos desvanecidos, una cuerda floja y mi eterno inconsecuente,
Te vendo mi vida, arrienda los minutos, te entrego mi inquietud, dame tu temperamento.
Intercambiemos vientres, entrañas y tempestad, te presto mi tormenta inútil, te doy una oportunidad.
Entrelacemos olvido, borremos el instante, mantengamos la mente … deja la razón y devuelve mi cabeza.
Busca todo en segundos, desenvuelve despacio, derrótame y pierde de una vez.
No hay salida, entrelacemos, es aquí y ahora, cuantas veces puedas, cuantas veces quieras,
No hay nada más intimo y cobarde, algo más sucio y extraño, no existe en otro.
Hazlo de una vez, deja de divagar entre pasos y escritos, no es necesario, eres indiscutible,
Pero detente, ya está hecho, me derrotaste mil veces en subida, ahora permanece, dilo mil veces más
Y continuemos entre sabanas.
Y me derrotaste,
Lo hiciste,
Lo hice,
Y de nuevo, por favor, que sea entre sabanas.