
Cuando el odio come tus manos, ya no hay vuelta atrás.
No puedes decidir, no puedes controlar algo que está ahí y no por ti. Puedes imaginar, desfigurar lo que por reacción innata quieres evitar, pero aún así, es imposible olvidarlo. Tengo a favor reconocer y demostrar la gran característica que llevaré mientras viva aquí, mientras posea de forma nefasta el odio entre mis manos.
No es difícil ignorarlo cuando el mundo ríe irónicamente y proclama amnesia en tu cara, no es difícil ser indiferente y callado cuando caminas en dirección contraria. Pero ahí está, bombeando tu cabeza, recordando el lugar, el minuto exacto y preguntando el porqué. Es fácil y difícil, dependiendo de quién aumenta en ti la sensación, dependiendo de quién desee -escasamente- borrar en ti tal empatía.
Ya estás roto frente a todos o ninguno, sin embargo, basta de un silbato para correr y no volver jamás, autodestruirte gratuitamente y mentir si es posible.
El odio en mi estrecho, la calma en un soplo y la velocidad tan torpe que se va, se pierde y no quiere avanzar, no por ti, no por ésos que odio, no por quienes hicieron de algo libre, una estúpida mierda.
Ya perdí los días, ya viví lo que no quería, ya entregué lo que podía, ahora pueden alejarse y dejarme tranquila por su bien. De lo contrario seguirá aquí, no querrá escapar y cuando esté al punto de disgustarme verán en mi, lo que pretende evitar la gente en general, aquello que dicen ser “malo”.
Yo pagué por lo que fui, yo estoy lejos de lo insalubre, lejos de querer congeniar con mierda en dos pies, ésa que por cosas de la vida, seguirá apestando en mi nariz. Pero bueno, no está extinto, no será obvio ni estarán al tanto de sus movimientos, espero que sea así, se proyecte así, y olvide quiénes fueron hace un tiempo, eso espero, eso sería lo mejor.
Aquellos que permanecen, están en el extremo simpático y dócil de Stephanie, los demás no escucharán nada, no creerán nada, hasta incluso he llegado a pensar, que el mundo gira y gira sin gastar mi esencia, of course lords; no destruí antes, ahora menos lo haré. (pague lo que debe).
Fue suficiente, memoricé lo suficiente, ya no es necesario, no quiero que sea indispensable y no pretendo querer de este nuevo salto una especie de fracaso. Tengo varios sin contar, muchos que desechar con el tiempo, pero me rehúso a seguir en éste podrido juego, no cuando sé qué ocurrirá, lo que dirán, que excusas inventaran y de qué forma quedará la súper protagonista. Ya basta de víctimas, fuera los hipócritas, piérdanse inescrupulosos, me alteran, me pierden, e insisto; es por su bien.
La dicha llega de mano en mano, de boca en boca, y con la fila de imbéciles que te envidian, sin vergüenza alguna, sin cara ni cerebro, pero recuerda, está en mis manos, desde hace un tiempo, desde que recuerdo el hecho, desde que confundí términos y acabe por confiar.
No pienso olvidar el instante, ni siquiera por sanidad mental, NO, y ése “no” es rotundo. Puedes hacer malabares, historias y comentarios melosos, puedes envolver mi mente y la capacidad errónea de creer en algo eterno, puedes hacer todo, PUEDEN hacer todo, sin embargo, seguiré aquí (a su pesar) existiendo entre tanta gente hedionda.
Repito, está en mis manos y mientras sea así, lo recordaré mil veces, odiaré mil veces más y estoy decidida a perder energía en esto, porque yo no elegí grabarte y grabarlos gratuitamente en mi cabeza.
Mi lado A es fantástico, pero lástima, ustedes deciden qué lado tocar. ¡Vamos! Atrévete y grábate.
- I’m sorry, You not? are you sure? Look his life please. ETCHED!