jueves, 26 de agosto de 2010

Amalia y dos.


Era mi noche, ésa noche que jamás quise incluir en mis asuntos.
Yo Amalia, juro por mi perro que no quiero saber de andanzas, ni cuentos, ni melodías, sólo voy a donde nadie me dirige.


Era enero, sola en casa, viejos amigos en las suyas y mi televisor que no deja de apestarme. Creo haber tenido una leve inquietud durante el día sobre comida, un cigarro y algo barato en el negocio de la esquina, más allá, nada comprometedor. Había algo en el aire, una cosa espesa y extraña, cuando en segundos escucho mi teléfono.
Claramente contesté al quinto pito y vaya que me enterré sola. Apareció una voz y cuerpo frente a mi, con una invitación de aquellas, con el tono de esos que no puedes negarte. Era lejos el tema, el lugar, la compañía y mi cabeza. Entre mi televisor y salir, preferí vestirme, inventar una excusa y me largué.
Cree una firme relación con la calle solitaria, caminé hacia el reencuentro de mi acompañante fémina y de ahí en adelante procuré despabilar toda la noche, alrededor de tragos y humo que mis pulmones bastante necesitaban. Después de ponernos al día y hablar de viejos errores llegamos al punto de caras y gente desconocida, una música que no dejaba de reventar mis oídos, sin embargo, mi cuerpo lo pedía.
Esa noche saludé a uno que otro personaje que meses no veía, pero ahí estaba ese golpe en la cara al rosar, esa cosa que no quiere y lo hace por dignidad. No me dejé llevar por aquella ruptura entre amistades ni quise hacer mierda mi noche en pendejerías.
Tomé bastante y moví el cuerpo entre mujeres, conocí a un sueco y hablé estupideces por horas. No recuerdo cuantas veces fui al baño para mirarme la cara de asquerosa pero bien merecida que tenía … aunque poco me importaba.
STOP, me salté algo.
Él estaba entre ellos y con un saludo frío me alejé.
No sé si al verlo me comí la lengua, no sé si algo dentro me estrangulaba, pero de que existía, existía.
Lo evité toda la noche y moría de frío en la maldita parcela, no sabía si ya era hora de armar mi súper cama o tal vez, en caso D, buscar conversación. Obviamente me rendí y comencé a armar mi cara y carpa. Enredada en palos, cuerdas y cuanta cosa, me di cuenta que no podía armarla, sumándole a eso unos cuantos grados de alcohol y demencia.
Fue ahí cuando aquel saludo frío se acercó a ayudar.
Más que ayuda, se convirtió en juegos de palabras, bromas y algo de “te extrañaba”, pero era imposible hablarlo o demostrar eso dulce que alguna vez existió, no por choque de orgullo ni boberías, sino que el maldito lugar unía tres personajes que tiempo atrás, mataron su lazo.
Ella en un rincón mirando “disimuladamente”, mientras el sujeto en cuestión me ayudaba a armar la carpa. No le doy ni 5 minutos al dialogo y ahí murió.
Mi destreza no ayudó y opté por encerrarme y tratar de dormir, sólo tratar, intentar y conciliar mi mente con tanta mierda y desilusión allá afuera.
Y dormí, me relajé y pensé como bruta que soy, que nada había pasado entre el sujeto y la “dama” que en algún instante provocó piedad en mí, me quedé como imbécil sin hablar e incluso le di un espacio en mi carpa, para evitar que la perra muriese de frío, porque ese hecho era mi misión.
No pasaron las horas, pasaron minutos y la dama se levantó y dijo: “Gracias Amalia, pero no puedo dormir, iré a ver qué pasa afuera”
Yo entre dormida y con odio, respondí nada.
Después de la interrupción no pude descansar, menos con la idea dando vueltas y creyendo que mi suerte iba a ganar, intentando no escuchar e imaginar que algo me mataría.

Y sí, pasó…

Ella se levantó, dio un par de vueltas y cayó sobre él, y yo… ya nada podía hacer.
Escuché besos, movimientos y caricias, era todo a 5 metros de mí, tan cerca como para odiar mis sentidos, quebrar mis ganas y asesinar ésa esperanza de haber perdonado. Y acabé por delirar tapada, estremecer de dolor mientras sus cuerpos se conectaban y rozaban, hacían todo lo que jamás tuve como experiencia.
Ellos sin escrúpulos olvidaron quién fui alguna vez, qué hice para no merecer tanta mierda, olvidaron que estaba cerca y que alguna vez, tiempo atrás… estuve con él y ella, era mi amiga.

¿Pero ya no importa cierto?
Ya nada importa, nada quiero ni dejo que importe, porque el día que deje mi mente hablar, ellos, los dos, morirían de odio y ahí, recién ahí … podrían decir que merecía y merezco la historia mil veces más.
- Escuché besos, movimientos y caricias, pero lo que no oí, fue un “te quiero”.

Y con eso en mi mente, hoy puedo dormir tranquila.
Buenas noches y hasta nunca.

lunes, 9 de agosto de 2010

Te veo en el cuarto.


Tú.
Donde comienzo,
Donde me pierdo,
El lugar exacto,
El mundo de pocos,
El mío.

Eres.
Inexplicable en tu mente,
Básico en mi,
Indestructible como lo que llevo,
Olvidadizo.

Conozco.
De ti más que de mi,
Una verdad de aquellas,
El minuto en qué no,
Uno como yo.

Para ti.
Es lo que pierdo,
Lo en vano y clandestino,
Mi clave imbécil,
Las cuerdas que detengo,
La mirada de dolor.

Para mi.
No vienes,
No quieres,
¿Estás por ahí?

Como yo.
Intenso ninguno,
Volátiles como tú,
En mi habitación,
Dentro, en mi mente,
Esclava y dueña,
Víctima y juez,
Se pierde un rehén.

Me duermo.
Entre tus piernas,
En tu boca y vaivén,
Me calmo en mi angustía,
Te pierdo al amanecer.

Quisiera.
De ti un iluso,
Mal genio y volveré,
Para quedarme en quisiera,
Desvestirme en un hotel,
Vagar en mis inquietudes,
Y tragar, tragar.


Nosotros.

Juego de palabras,
Actos y desmotivación,
Un sinfín de “te quiero”,
Un agujero en retroceder.

Tu y yo.
No es nosotros,
No se acerca ni es,
Para mi tú eres lo que conozco, lo nuestro para ti y para mi,
Como yo nadie se duerme,
Pero quisiera, realmente quisiera,
Un nosotros,
No un tú y yo.

¿Y mis ganas?


Es difícil no saber qué escribir, aunque también es extraña la razón que viene a mi cabeza.
“comptine d'un autre été l'après midi” es la mejor canción que he escuchado en mi vida, y para hacerlo me sobran ganas. Para oírla existe una extraña razón, al igual que mis ansias de escribir algo que ni yo sé.
Pero entre querer y no saber, prefiero callarme.
Ando dispuesta, como imbécil y hasta insensible … me parece extraño que hasta en tiempos jodidos, ando como peste sin remedio. Pero es divertido, es raro estar con ganas y al momento de buscar el punto, encuentro vacío.
Me atravieza un cigarro, me como el cerebro y doy vueltas en mi cama, como buscando algo entre sabanas, algo que dejaron o simplemente perdí. Pero no vale la pena, ya que siempre encuentro las cosas cuando me deshago de otras. Es cálido estar con la mente en blanco, sin embargo, es frío no saber en qué o quién dejarlas, incluso hasta escribir lo tomo como innecesario.
A veces siento que poseo demasiados fetiches y que ellos de alguna manera me poseen también.
Quiero usar medias, unas que cubran mis muslos y se quiten rápido y despacio, para después lanzarlas lejos. Que se deslicen lento, pero que no sea un problema quitarlas.
Lo de arriba fue un desorden mental, una lluvia de cosas y cambios de temas que ni yo sé porque los escribo, aunque me importa un rábano si es coherente; prefiero lo otro.
Acabo y comienzo, el tema de fondo me supera y creo que necesito un dialogo, pero no uno normal, ni de palabras ni modismos, quiero no hablar. Quiero mirarte, disimular el hecho y retorcerme de ganas, ganas que desconozco y tengo, tengo y no quiero.
El momento, ése momento en que todos hablan, cambian risas y se desvían, en cambio yo quedo petrificada en ti, inmersa en aquello que evoluciona y es deficiente en mi supuesto. Quiero hablar con las manos, sentir y que sientas, que me llene eso, que me envuelva lo que no tengo, pero ganas me sobran, si supieras las ganas, las ansias que tengo, el fetiche que me envuelve, la locura de estar tan cerca y muerta a la vez.
Lo que siento al escribir va disminuyendo a medida que crece y dejo aquí lo que nadie ve, lo que nunca digo y muero por tener. No me pregunto más qué debo o quiero, sino más bien me detengo y me muerdo un par de veces, unas cuantas tal vez.


Me congelo.

jueves, 5 de agosto de 2010

Fuga

- Mi cabeza está completamente torcida, sin embargo, aún logro escribir lo que no dejo de recordar.

- Una nube pasó, me acosté en el pasto y vi miles en 5 minutos.
He querido una mascota, he tenido muchos martires y he tenido la memoria de un pez, por lo tanto y punto aparte, no deseo más.

- Entre diablos, te quedas el mejor.

- No te equivoques, no malinterpretes, solo es un poco fuera, apagado o en off. Cuando estás fuera, ya no hay centro ni dentro, no hay lógica ni conversación, dentro es estar fuera, pero simplemente de toda cordura.

- Estoy dentro para no creerte.

- Ya no, nunca más y para no volver, Me puedes gritar de lo bajo, entre minerales y canciones muertas,
Yo estaré ahí, cada vez que lo pidas, para cubrirte de una vez.

- El que solo anda, menos pierde, el que da todo por todos, destruye su mente.
Juguemos a los egoístas.

- Me asusto, mejor corra de mi, yo siempre lo hago.

- Yo no giro mis costillas, sólo mi cabeza.

-Si me recuerdas, olvídame, despídete, devuélveme.

- Destrozaré tus ganas de volver a besarme, las ansias de poder acercarte, la intensidad al tocarme, todo, incluso lo que evito reprimir, absolutamente todo te haré odiar, porque después de conseguirlo comenzaré a amarte nuevamente.

- Cuando comprendí que la dulce verdad escondía una mentira en potencia.

- Ahora ella es fría y él un insistente, en cambio yo ... muero entre los dos.

- Eso no es mío, fui víctima de la anterior.
* qué lástima, fui la tuya.

- Soy madre de un asesino en serie.

- Cuidado con las bien putas, ésas siempre ganan.

- Yo moriría por vivir.

- Ahora voy camino a mi vida, a tener sentido como todos, con todo y por sobretodo, y sí no llego, y sí no me conoces, desearé en mi sentido chocar conmigo, con stephanie y nadie más.

- ON.
- ¿Porqué te vas así?
- No me he ido, tu me abandonaste, Yo no te tengo, puedes lárgarte.
- ¿Eso quieres?
- Eso temo.

- Tan monstruo como ésos que alimenté.

HAZLO.

Vete, por que aquí nadie te espera.
Vete, tan lejos como puedas.
Vete, aún estás a tiempo de escapar.
Vete, deja tu falsa mierda.
Vete, como siempre y desde siempre.
Vete, no lo mereces.
Vete, con tus ideas y corrupción.
Vete, no te calientes.
Vete, eres tú el error.
Vete, aquí ya no hay reloj.
Vete, es mi cabeza y la tuya.
Vete, no te quiero.
Vete, eres nadie en mi zapato.
Vete, hueles a piedra.
Vete, ya tengo bastante.
Vete, déjame aquí.
Vete, no te despidas, ya comencé.
Vete, desaparece y aviéntame después.
Vete, nunca fuiste, cavaste.
Vete, vete, vete por favor.
Vete, no eres para ella.
Vete, ya no te soporto.
Vete, no lo soportaría.
Vete, ya estuve aquí.
Vete, no hay nada que pueda escribir de ti.

Quédate, cuando te pueda amar.
Quédate, al momento de saber quién soy.
Quédate, si estás dispuesto.
Quédate, y bebe lo tuyo.
Quédate, cuando me desarme.
Quédate, cuando viva de mentiras.
Quédate, quédate, quédate por favor.


No lo hagas, no sigas, no lo intentes... porque para mi, ya está escrito.

-


Me rasco los dedos, toco mi cara, trago un café y acabó mi día.

No sé de escribir pausado, sino más bien equivocado.
Para estar bien necesito no estar conforme ni valorar algo que nadie quiere. A través de tantas hazañas he descubierto que en mis sueños, nunca soy protagonista.
Mi máquina de sensaciones ha hecho K-BOOM,la teleserie de tarde es tragedia en mi cabeza y juro al día siguiente no haber creído. Pero nunca creo, nunca espero y rara vez invento. Quisiera que mi yo volátil me quisiera más y no hiciera de las suyas cuando menos despierta voy.

Guardar, publicar, borrar.-


Y así va mi segundo café.
Para bien o para mal me podría arracar la piel,
desaparecer mi nariz y caer en esto que no es más que un disfraz.
He controlado mi cabeza, la mantengo, la levanto y dejo caer,
dejo que me explote y sea mi amiga en esa extraña vez.
Pero mejor me divierto, me desarmo, me desconozco y saludo.
Soy quién culpa cuando no ve sus caderas.


Un juguete barato, usado y malgastado, de quinta y al revés,
Color gris y arcoiris en algún lugar,
que busca un lugar en mi, un refugio y sostén,
Es extraño, asqueroso y cada vez peor,
me quita la voz, la paciencia y timidez,
no me detiene ni me ve ir.
Eres un juguete ignorante, el que más tuve y extravié,
sin brazos ni gracia, importado de la nasa y sin estrellas por ver,
eres un maldito cometa en mi bolsillo,
tan pesado como ninguno,
tan feo como ella.
Pero eres mi juguete, ese que sale en todas partes,
que no merece valor ni admiración,
nada de sinverguenza ni habladora, porque aquí la que rompe soy yo.

Mi pelusa en el velador, mis sentidos vagabundos y esa soledad que amanece,
se desvanece y me tropieza, sintoniza y busca el record en mi,
esa nefasta manía de todo, de jugar con mis botones, lo que tengo y tendré,
Mejor mezcla tu fantasía de creer todo, mejor está bien.

Para escribir no es necesario creer y saber todo
, más vale ignorar lo que sabes y creíste alguna vez. Porque yo, pagaría por alguien.

Mi "nosotros" en un pasado presente.


Si juego al masoquista, para lograrlo pienso en ti.
En mi mente todo es fresco y nada muy complicado, porque si hablo de recordar, soy experta.
Era pequeña, lo sé, sin embargo sentía como nunca lo he vuelto a hacer. Me gustaba todo de ti y creía ver todo en mi, era fácil encantarme y descubrir lo más hermoso junto a quién yo elegí, era y será como también fue, lo mejor de mi vida.
No fue extraño amar tanto, ni siquiera pensé limitarme al ver que mis pies no se rendían, mi inocencia explotaba y moría día a día. Y me enamoré, me enloquecí por ti, te busqué, me entregué cuantas veces quise, cuantas veces lo sentí, cuantas veces te quise dentro, profundo e intenso, de todas las formas lo intenté y resultó, te quedaste y ahora juego una vez más.
Mis mejores recuerdos te los debo a ti, incluso me arriesgo y acepto que nadie podrá cambiar lo que pienso al respecto.
Me gustaba comer lo que tu dejabas, olerte y acabar contigo cuando la histeria se apoderaba de mi ... amaba coleccionar mis canciones y no cansarme de ellas, ésas que todas me hablaban de ti. Recuerdo absolutamente todo, fechas, palabras y problemas, tonteras y aquellos ataques de rebeldía.
Me encantaban tus besos, tus juegos y mis golpes sin necesidad, la comida chatarra, los besos en la plaza, las despedidas, el reecuentro, tus llamadas y mis cartas, los sueños, tus recuerdos, tu presencia, la tuya y la mía, cuando existíamos juntos, cuando mi mano se sentía protegida cerca de ti.
Todo amaba de ti, todo necesitaba, todo quería y siempre guardé. LLegué tan lejos y me apoderé de alguien que no me pertenecía, le robé el corazón y sus días, lo vi de uniforme y sin él tambien, manifesté alegría al verlo, lloré cuando se fué, me creí loca y descriteriada, me encargué de la distancia, me enamoré mientras esperaba, te perseguí y me perdoné, intenté cambiar por ti, intenté vivir y no.
Creo que he olvidado muchas situaciones y vivencias, pero increíblemente a ti, nunca te he olvidado, nunca he querido dejarte, no he querido borrar cuantas veces reí junto a ti, menos deseo creer que aquí ya nada pasa.



- Hola 16 años, bienvenido 22 años.

Hoy es distinto, demasiado diría.
Mi secreto es nunca recordarte, mi karma es no evitarlo.
Te regalo "esta vez" porque estoy segura que no habrá más.

("no habrá más" es mi segundo secreto).