lunes, 9 de agosto de 2010

Te veo en el cuarto.


Tú.
Donde comienzo,
Donde me pierdo,
El lugar exacto,
El mundo de pocos,
El mío.

Eres.
Inexplicable en tu mente,
Básico en mi,
Indestructible como lo que llevo,
Olvidadizo.

Conozco.
De ti más que de mi,
Una verdad de aquellas,
El minuto en qué no,
Uno como yo.

Para ti.
Es lo que pierdo,
Lo en vano y clandestino,
Mi clave imbécil,
Las cuerdas que detengo,
La mirada de dolor.

Para mi.
No vienes,
No quieres,
¿Estás por ahí?

Como yo.
Intenso ninguno,
Volátiles como tú,
En mi habitación,
Dentro, en mi mente,
Esclava y dueña,
Víctima y juez,
Se pierde un rehén.

Me duermo.
Entre tus piernas,
En tu boca y vaivén,
Me calmo en mi angustía,
Te pierdo al amanecer.

Quisiera.
De ti un iluso,
Mal genio y volveré,
Para quedarme en quisiera,
Desvestirme en un hotel,
Vagar en mis inquietudes,
Y tragar, tragar.


Nosotros.

Juego de palabras,
Actos y desmotivación,
Un sinfín de “te quiero”,
Un agujero en retroceder.

Tu y yo.
No es nosotros,
No se acerca ni es,
Para mi tú eres lo que conozco, lo nuestro para ti y para mi,
Como yo nadie se duerme,
Pero quisiera, realmente quisiera,
Un nosotros,
No un tú y yo.