
Me rasco los dedos, toco mi cara, trago un café y acabó mi día.
No sé de escribir pausado, sino más bien equivocado.
Para estar bien necesito no estar conforme ni valorar algo que nadie quiere. A través de tantas hazañas he descubierto que en mis sueños, nunca soy protagonista.
Mi máquina de sensaciones ha hecho K-BOOM,la teleserie de tarde es tragedia en mi cabeza y juro al día siguiente no haber creído. Pero nunca creo, nunca espero y rara vez invento. Quisiera que mi yo volátil me quisiera más y no hiciera de las suyas cuando menos despierta voy.
Guardar, publicar, borrar.-
Y así va mi segundo café.
Para bien o para mal me podría arracar la piel,
desaparecer mi nariz y caer en esto que no es más que un disfraz.
He controlado mi cabeza, la mantengo, la levanto y dejo caer,
dejo que me explote y sea mi amiga en esa extraña vez.
Pero mejor me divierto, me desarmo, me desconozco y saludo.
Soy quién culpa cuando no ve sus caderas.
Un juguete barato, usado y malgastado, de quinta y al revés,
Color gris y arcoiris en algún lugar,
que busca un lugar en mi, un refugio y sostén,
Es extraño, asqueroso y cada vez peor,
me quita la voz, la paciencia y timidez,
no me detiene ni me ve ir.
Eres un juguete ignorante, el que más tuve y extravié,
sin brazos ni gracia, importado de la nasa y sin estrellas por ver,
eres un maldito cometa en mi bolsillo,
tan pesado como ninguno,
tan feo como ella.
Pero eres mi juguete, ese que sale en todas partes,
que no merece valor ni admiración,
nada de sinverguenza ni habladora, porque aquí la que rompe soy yo.
Mi pelusa en el velador, mis sentidos vagabundos y esa soledad que amanece,
se desvanece y me tropieza, sintoniza y busca el record en mi,
esa nefasta manía de todo, de jugar con mis botones, lo que tengo y tendré,
Mejor mezcla tu fantasía de creer todo, mejor está bien.
Para escribir no es necesario creer y saber todo, más vale ignorar lo que sabes y creíste alguna vez. Porque yo, pagaría por alguien.