
Cambiemos el tema, pon música, sigue adelante.
Ya es tarde para comenzar ese tipo de juegos que para mí son bastante obvios. Hace años atrás hubiese podido manifestar todo aquello relacionado con mi ira, malinterpretar y hasta quizás, desobedecer mis instintos, en cambio ahora, prefiero escupirlo.
Esa actitud que odio en los demás y por ende llevo siempre conmigo, quiebra mi cabeza, la destruye de a poco y por poco, queda nada. He intentado mil y una vez conocerte, descifrarte y de acuerdo a lo anterior, llevo cero. Viví con él, contigo y el más atrás, jugué con él, contigo y el más atrás, sin embargo, no me lleve nada, no llevo nada y quedo en lo dicho.
Podrías seguir interrumpiendo, robando todo en el camino, arrasando con eso que jamás has querido y por nivel de autoestima y cobardía, sigues atrapando, y no contaré absolutamente nada, no hablaré de esto, menos dejaré que uno de varios convierta lo libre, en algo internamente putrefacto.
Puedes ir, puedes correr, puedes querer y no hacerlo también, puedes siempre, no me importa, tampoco deseo insertarlo, pero si llega, si lo crees y algún día lo vives, patea tu cabeza.
Yo no, basta con el maldito rol de saber y decir siempre vacío, me cansé de este lugar inhóspito y vagabundo, donde siempre el final, es el comienzo de más palabrerías.
Si esta vez es mi turno de perdonar, quita de tu frágil cerebro que aquí existirá, olvida que haré un movimiento al respecto, y con cara de otra recibiré lo ya pasado.
- Vive, pero lejos de mi.