
Necesitaba un cambio rápido y drástico.
La opción era otra comuna, otros compañeros de curso, nuevas amistades y enemistades … todo junto de una vez. Ella no sabía lo duro que sería dejar atrás la rutina, de hecho extrañaba la mayor parte del día la fuerza que dudó tener al momento de equivocarse. Pero ya estaba hecho, su cabeza lo quiso así y nada podría hacer para cambiar. Su amante en esa etapa lo era todo y estaba decidida a actuar por no perder lo que en tan poco tiempo iba a olvidar. Estaba preparado y ella muy nerviosa, casi tímida, muy torpe.
Un día fue suficiente, no era extraño sentirse -nueva- en aquel lugar, menos imaginó que la vida de un adolescente se tornaría tan incomoda. Ese día creyó en la alternativa, en la única que se convertiría -su adorada aliada-. Todos la miraban, la analizaban y por si fuera poco; idealizaban.
X: Ella es su nueva compañera, espero la acojan de la mejor manera posible.
Ella: -Quiero salir de aquí- (pensaba).
“
No los conozco, pero de él algo sabía”.
Claro, días antes una infiltrada dio detalles importantes de cada uno, le advirtió con quién hablar y a quienes debía evitar al llegar. Recuerda perfectamente al individuo con seguridad desbordante, ése que no la dejó en paz en meses. Pero estaba segura, muy segura, que en ese rincón habitaba un personaje extraordinario.
Los días y semanas comenzaban a ser intensos, se ganaba el respeto de los expertos y reía junto a sus dos compañeras, sin embargo, la tercera llevaba su sangre…
“ya no estaba sola”.Tenía curiosidad máxima de acercarse pero nunca lo intentó, era casi patético tanta mirada y poca conversación, aunque para ella era lo más exótico del día; el rincón.
Su amante le hacía la vida difícil, alteraba su estado de ánimo y exigía más tiempo, mucho más del que merecía. Las calificaciones iban de viento en popa, con altos y bajos, con bastante pelambre asientos más atrás y la envidia que confundía la amistad en su totalidad. Estuvo en riñas todo su primer año, en la lista negra y golpes al pasar, tuvo de mucho en mucho, pero nada le importó. Pasó como si nada, por delante de ella, frente a ella y nada en absoluto. Así fue durante los tres años siguientes, ella peleaba sin limites, se abrazaban escasas veces y volvía a odiarlo. Su amante no fue más que una pared y constantes desilusiones, de pronto se dio cuenta y abrió los ojos; él no estaba a su altura.
Días de luto, domingos sola, ya no había que arriesgarse los días de lluvia, ya no. Dejó una etapa de lado y despertó la imagen de ser ella y nadie más. Para algunos ver soltera a la chica era -LA- oportunidad de entrar por los ojos, seducirla y jugar al igual que el anterior, en cambio ella no dejaba el rincón.
Era tarde y el timbre sonaba, era hora de tomar sus cosas y largarse. Era lo de siempre, la última en salir y asumir que al pasar las horas estaría en el mismo lugar y siendo la misma
Rincón: Cuídate, que estés bien.
Ella: Tú también. Dice -ordenando su desastre-
Y no lo pudo creer, le robó algo, ni siquiera se tomó el tiempo de embriagarla, el objetivo era el beso.
En ese segundo su perspectiva dio el giro interno.
Se seguía burlando de ella, la golpeaba, insultaba irónicamente y después le robaba un abrazo. Era el cariño más estúpido que llegó a sentir, pero estaba de acuerdo en ello. Ya no era el rincón, simplemente pasaba a ser un -algo- raro. El lo mantenía en secreto supuestamente, eso decía uno que otro compañero, tal vez eran dos los misteriosos. Hubo veces en que el odio era la visión de día, no se hablaban, se despreciaban y a los segundos lograban cruzar dos palabras cariñosas. Los demás miraban descaradamente, comentaban el
“amor-odio” entre ellos, lo obvio que llegaba a ser su atracción, pero sin duda asquerosa relación.
Las cosas no cambiaban, nunca fue así, él se rindió, ella se cansó de esperar. Aunque terceros inventaran situaciones o comentarios que los favoreciera; ellos no cedían,
Tercer año y sentía que algo había cambiado, congeniaban más, ya no era “la compañera de curso” como solía llamarla, ya no existía esa despedida-saludo de tipo “distancia” o “dar la mano”, ahora eran -personas-. Era cómico pero todos decidían a principio de año quién sería el acompañante de banco, algunos corrían y se peleaban, unos tantos preferían lo singular. Se sentaba sola en el ultimo banco de la segunda fila, tenía comida por doquier y de vez en cuando los sueños en clases era su obsesión. No recuerda el día ni el mes en que el rincón tomó sus cosas e invadió la segunda fila, cerca de ella, todos los días, por ocho horas y sin previo aviso.
Ella:
“ no sé quién te invitó, tal vez es cosa de crear técnicas, hacer tus ocho horas incomodas y al fin decidas largarte … aunque no es tan malo, tal vez es momento de ser agradable”.Y no fue así.El año que lo tuvo cerca, al lado, a centímetros de ella … fue como estar sola. No se saludaban, uno dormía y el otro no prestaba atención, todos los miraban, y como antes -a ninguno le importaba-.
Era el mes de su cumpleaños, llegó tarde y la gente se acercaba con regalos y abrazos simpáticos, opacando el rincón, quién decidió saludarla al final del día y a través de un papel.
“ feliz cumpleaños =)”(a pesar de tardar tanto, fue el gesto que más le agradó).No estaba al tanto de su vida, a veces ella creía que la odiaba, le apestaba sentirla cerca. Parecía cuento falso el de ellos, ni siquiera la primera vez bastó para estar de pie cuanto quisieran, nunca fue suficiente entre tanto alboroto y el interés acabó con el año. Entre estar confundida y él -dolido- la imagen cambió, creyeron estar equivocados rotundamente, ya no existía y tampoco harían el esfuerzo.
Hubo engaño, mentiras y un sinfín de mal intenciones, nada podría unir lo que nunca pudo ser en tantos días, nadie tendría el don de abrir lo que definitivamente ambos cerraban sin cesar.
Y terminó su año angustiada en todo sentido, no quiso saber de sus más cercanos, ni en mente tenía la alegría de cerrar un capitulo tan largo, aquel capitulo que deseaba reparar. Se fue velozmente y cambió sus expectativas junto a esa odiada amistad. No pretendía incubar rencor pero era inevitable, todo le recordaba.
Los días no eran los que deseaba, incluso olvidó la gente que por tres años saludó y a carcajadas consiguió guardar.
Dos años tuvo encima sin enterarse de qué o quién pasaba por sus vidas, no estaba al tanto de rumores pero sí sabía que el papel de ella; era el peor.
Quedó como puta, la más puta de todas, esa que no tiene escrúpulos y destruyó amistad sin arrepentirse.
A pesar de saber sólo ella la verdad, no hizo nada por aclarar el embrollo inventado por su -YO- maligno.
Lo mejor del tiempo es que tuvo el valor de buscar, acercarse y hablar con aquel rincón que pensaba perdido. La vida dio vueltas increíbles, todas a su favor y con la conciencia libre de ataduras, era ella frente a una verdad que debía aclarar y tanto costo sacar al mundo de todos.
Esa fue la vez que nunca olvidó, de hecho imaginó mil veces la forma y las palabras que debía usar para llegar y cambiar lo extraño de estar frente a un antes -nada-. Lejos el orgullo fue pateado entre “estar y no estar”, entre “querer y sanar” … era completamente su lugar.
Después de ciertas situaciones que odió y deseó vivir nuevamente , estaba la razón que mantuvo por dos años el interior rodeado de remordimiento, ésa faceta incapaz del ser humano cuando sobrepasa el límite impuesto.
Hoy.
Ella: Fue de ambos.Rincón: Eso está claro.Ella: ¿Porqué nunca hablaste?Rincón: No quería saber de ti.Ella: Fue de ambos.Rincón: insisto, está claro.Ella: entonces, ¿seguirás buscando?Rincón: no.Ella: Estoy aquí.Rincón: Nos quedamos.Yo no era partícipe de esta historia, pero tenía claro el punto exacto que hizo explotar tanta conspiración. Hoy es hoy, ayer no fue más que impulsos de adolescentes. Mi conciencia está en orden y conciente que aquí, Ella y él, no son más que víctimas de un poderoso sentido.
El odio y no congeniar los dirigió al -no esperado- “te quiero” que llena el desastre olvidado.Y el mundo gira, ¿ves? … y ellos giran, pero en el mismo sentido.