martes, 12 de mayo de 2009

Y no hago más


Y no hago más que respirar,
Sin entender el significado ni la permanencia,
No hago más que desvanecerme cuando es necesario,
Y continuo así, a veces aquí, otras desaparezco.
Y no hago más que crecer,
Dentro de la distancia y lo acoplado,
A cada paso después de la verdad,
Pero sigo aquí, con la cabeza erecta y mi mente que piensa,
Y no hago más que pensar y no hablar,
Dilatando el mundo, conmigo o sin él,
Después de eso que arde y deja para no seguir,
Y sigo sin estar, sin permanecer y respirar,
Agitando la velocidad,
Demostrando si es verdad lo cierto tan honesto,
Devorando montañas agridulces,
Corriendo del humo que asfixia y destruye,
Y no hago más que observar como unos se alejan,
Como otros se acercan, sigilosamente,
Sin despertar el único placer intemporal,
Ése que no hace demasiado en mi,
Ése que me hace llamar indescriptible.
Y no hago menos ni exagero,
Encima de las carencias y muy extraña valentía,
De echar todo al extremo, estando en la orilla cuando siento,
Estando tan lejos de no ser siempre ella, y no ellos.
Y no me detengo, y sigo siendo,
La del lugar equivalente, la resta de complicaciones,
La suma de contradicciones, sin proclamar,
Sin descansar cuando he debido,
Y constante es mi olvido, y autoritario es mi odio,
Más no puedo hacer nada, cuando siento menos.
Dobla la esquina, malgasta mentiras,
No busques salida, porque no hago más que olvidarte,
Siempre y cuando me lo permitas.